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Cuando el juego es una adicción

ludopata

Los juegos de azar y las apuestas siempre vienen con una dosis de emoción y de impulsos que podemos desbordar. Pero, ¿qué pasa cuando el juego se lleva al extremo? ¿A la adicción? Temas en los que algunos, como es mi caso, solamente hemos vivido con Fiódor Dostoyevski con El jugador (1867), una novela autobiográfica donde el escritor ruso retrata su adicción al juego de la ruleta.

La verdad es que tuve una temporada como jugador de cartas, me gustaba el Texas, sin embargo, nunca me sentí tan atraído al paño verde o a perder mi dinero en una sentada mientras el mundo giraba allá afuera. El juego sí me divertía pero no me llenaba, al final de la noche me sentía bien a secas y si perdía me daba completamente igual, nunca aposté más dinero del que no podía perder. Es difícil pensar sí alguna vez me senté  al lado de un ludópata en un juego de Texas, la mayoría de las personas que estábamos allí éramos chamaquitos estrenando nuestra mayoría de edad “a los altos niveles”, y como casi ninguno de nosotros tenía algo mejor que hacer que no fuera gastar el dinero del fin de semana  ¡Pues qué chingados!, no importaba nada. Aunque sí he de confesar que más de una vez vi cómo hacían trampa aquéllos que se llamaban mis amigos.

El video que estás por observar es un fotodocumental que realicé hace algunos años en una asociación de Jugadores Anónimos, gente muy valiente, fuerte y honesta que se definen como ludópatas. Las voces y fotografías de este video no tienen cara ni nombre, lo único que hay en ellas es el resultado de hombres y mujeres que quieren superar su adicción al juego. La palabra ludópata viene de la palabra lúdico: todo lo relativo al juego, a la imaginación, a soñar despierto.

Jugadores Anónimos

Luis Mario Reyes

Soy zurdo y tengo el pie plano. A veces no puedo aprender nada, y eso me gusta. Editor en jefe de Libertimento y maestro de primaria retirado.

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