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El porno también se puede leer

El crítico cultural Naief Yehya, en Pornografía. Obsesión sexual y tecnología (2012), dice que las primeras imágenes bajo el concepto de pornografía representaron visiones de un mundo al revés, donde los valores y pensamientos eran contrarios a los de la realidad. También menciona que antes de la Revolución Francesa –finales del siglo XVIII– las obras vedadas eran aquellas que “ofendían” a los poderes establecidos; tales como: La Corona, la Iglesia, la clase alta, etc. En esta época la pornografía era un medio de comunicación de libre expresión, su objetivo era la crítica social.

En el S. XXI la pornografía tiene una expansión sin precedentes y se rige por las leyes de la oferta y la demanda gracias a la producción en masa y las  nuevas tecnologías que producen material porno con facilidad. En la era digital, la pornografía está perfectamente segmentada en gustos del consumidor, los nichos de mercado en Internet son tan específicos que el único problema es encontrar tu fantasía en la red.

andy

¿Qué pensarían si les dijéramos que en la pornografía podemos encontrar a literatura? Que entre las imágenes explícitas las letras pueden iluminarse por sí solas. Así es, escritores como Jack Kerouac, exponente del movimiento beat en San Francisco en la década de los 60, publicó dos cuentos entre el porno de Playboy: “Before the Road” (1959) y “Good Blonde” (1965).

El mismo Ray Bradbury, uno de los mejores escritores de ciencia ficción de todos los tiempos, publicaría una versión serializada de Fahrenheit 451 en 1954, un clásico para los amantes de las distopías.

La lista continúa en el siguiente video.

Y no, no hemos producido un video porno para explicarlo. Lamentamos romper sus ilusiones.

Porno y letras

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