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“Cada libro incendiado ilumina el mundo”

2016224

La fantasía es tan verdadera que es una interpretación alternativa de la realidad, la fantasía es un qué pasaría si…

¿Cuántas veces se la ha acusada a la fantasía de ser un escape de la realidad? ¿Cuántas veces lo hemos dicho? ¿Por qué se ha censurado? ¿Será por motivos religiosos o políticos?

Hay un poco de todo para contestar a las pasadas preguntas, iniciando por mencionar a C.S. Lewis y a J.R.R. Tolkien quienes estaban de acuerdo en que la fantasía estaba profundamente arraigada en la realidad. De acuerdo a los profesores Anastasia Apostolides y Johann-Albrecht Meylahn, del departamento de teología de la Universidad de Pretoria, Sudáfrica, 

La fantasía trata de explicar al lector los discursos dominantes en los que vivimos: por ejemplo, en los relatos de Lewis los personajes tratan de despertar a otros personas de un “encanto malvado” que los corrompe todos los días. Mientras que Rowling quiere despertar al lector del discurso ególatra de consumo occidental, mostrándole una alternativa que se basa en el dar y compartir entre amigos, es el cómo para hacer de la amistad un regalo de amor.

Después de meternos un poco en la fantasía. Nos centraremos en la J.K. Rowling y la censura alrededor de ella, una censura que va desde motivos religiosos, que pasa por causas sexuales hasta padres de familia “protegiendo” a sus hijos, para así encontrar el meollo del asunto, del porqué se les tiene tanto miedo a este tipo de obras, en especial del género fantástico que trata de decirnos cosas que la realidad no puede. Porque eso es lo que sucede cuando se censura un libro, una canción o una pintura, les da tanto miedo las verdades que nos dicen, que lo más fácil es callar el mensaje a como de lugar.

NO LEAS A PARTIR DE ESTE PUNTO, TE HARÁ HOMOSEXUAL

La fantasía no es un lugar en donde se encuentren respuestas, sino todo lo contrario, es un lugar para encontrar preguntar sobre nosotros, el mundo, las relaciones humanas, la vida y por qué no, de Dios. Lo que ha sido motivo suficiente para la caza de brujas. C.S. Lewis y Tolkien insistían en que la fantasía no trataba de transferir o trasladar creencias religiosas a un lugar imaginario como Narnia o la Tierra Media. Nada más incierto, lo que sí podemos decir es que algunas veces pueden venir implícitas, evidentemente sí, pero eso es muy diferente a escribir una historia con fines religiosos.

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J. R. R. Tolkien decía que la fantasía era un acto noble y un homenaje a Dios.

Como en el caso Rowling, que más allá de identificarse como una católica de hueso colorado que va a la iglesia frecuentemente, las historias de Harry Potter tienen algunos tintes religiosos que nos hacen ligar el relato con la religión católica, por ejemplo: la navidades en Hogwarts –que es el cumpleaños de Jesús–, la resurrección de Harry una vez que Voldemort lo “vuelve” a matar en Las reliquias de la muerte –#DoneForJesusAlready–, el ya sabido destino como “el elegido” a derrotar las fuerzas del más malos de todos los malos Voldemort, entro otras características.

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Según el investigador Dan McVeigh, Voldemort, como personaje, tiene tintes de Satanás y Drácula.

Sin importar estas evidentes pruebas de semejanza y comparativa con la religión católica, o quizá eso sea la razón principal del problema, las obras de J.K. Rowling han disgustado mucho a algunos congregados de la iglesia católica hasta la censura, que paradójicamente elevaría la fama del mago ingles, como la marca la Ley Internacional de la Censura: a mayor prohibición de un libro, mayor lectura del mismo. Elisa Corona, autora de un espectacular libro de ensayos titulado Niños, niggers, muggles. Sobre literatura infantil y censura, nos dice que

En Nueva Zelanda, Canadá y en todo Estados Unidos, maestros y bibliotecarios retiraron los libros de los salones de clases y de los estantes, a veces forzados por las quejas de los padres; en muchas bibliotecas escolares se restringió el acceso a ellos (los niños debían de tener una autorización de los padres para obtenerlos), incluso se hicieron quemas de libros en varios estados.

Una de las quemas más famosos fue realzada en 2001 en una iglesia en Pennsylvania, donde el reverendo George Brender invitó a la gente a unírsele diciendo: “Limpien su casa de objetos sin Dios y de ídolos. Es tiempo de lidiar con libros demoniacos, casetes, cintas de video, estatuas y cualquier cosa que dé la oportunidad a los demonios de entrar en nuestras vida”. 

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En las protestas en contra de Harry Potter se alegaba que los libros enseñaban brujería y religiones neopaganas como Wicca y creencias demoniacas.

Otro caso muy sonado sobre líderes religiosos volviéndose locos fue el Pastor Kevin Swanson cuando dijo que los padres deberían ahogarse antes de permitir que sus hijos leyeran Harry Potter en la National Religious Liberties Conference, el Pastor también dijo que los ciudadanos deberían arrepentirse “de que Dumbledore fuera homosexual y al mismo tiempo mentor de Harry Potter”. Por cierto, para que no se nos hagan “nuevas” y “reveladoras” las ideas del Pastos Kevin, basta con recordar que en 2014 el Pastor dijo que Frozen hacía homosexuales a los niños, ¿así o más homofóbico?

Aquí el video del Pastor Kevin, #SeValeHacerloViral

Si vieron el video pudieron observar cómo se volvía loco nuestro buen amigo muggle el Pastor Kevin, pero se volvería aún más loco si supiera que Harry Potter cumple el mismo año que el Papa Francisco: 31 de julio. Esperemos el comentario del Pastor, a ver qué nos tiene que decir acerca de tal hecho, mientras sigamos con más de la censura, pero ahora le toca el turno al pasado papa, a Joseph Ratzinger quien envió una carta a la socióloga cristiana Grabiele Kuby donde el exlíder religioso le da las gracias porque ella “ilumine a la gente sobre Harry Potter, porque esas son sutiles seducciones que actúan desapercibidas y que distorsionan profundamente la cristiandad del alma para que pueda crecer adecuadamente”. 

La lista de líderes religiosos, padres de familia y demás muggles que censura libros, no solo a Harry Potter, podría seguir y seguir, muy al estilo de Dolores Umbrige. Es aquí cuando llegamos a la pregunta clave: ¿por qué censurar una obra, en especial Harry Potter? Y para responder tenemos a Elisa Corona que nos cuenta que 

La censura alrededor de Harry Potter tiene mucho que ver con dos aspectos que parecen definir en gran medida a nuestro tiempo: la decadencia de la religión como institución y autoridad moral y la independencia que la tecnología le ha dado a los niños.

La búsqueda de lugares alternativos para la espiritualidad es la el meollo de la censura por parte de los líderes eclesiásticos, maestros y padres de familia que no saben distinguir la realidad de la fantasía, la diferencia entre religión y literatura, porque eso es Harry Potter, una ficción que no pueden entender. Los padrecitos que salen una y otra vez en los medios diciendo que Harry Potter nos puede hacer homosexuales y todo idea fumada que insulta a los lectores de la saga, son pruebas de una pendejez ENORME, pero sobre todo pruebas que demarcan un hoyo en la religión, ella ya no nos llena el espíritu y el alma, ¿qué tiene de negativo que un libro o un relato lo haga? Ése es el poder de la fantasía, mostrarnos un poco de esperanza en un mundo sin pies ni cabeza.

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P.D. La gravedad de la censura no es que sea sobre Harry Potter, podría ser contra El señor de los anillos, Narnia o cualquier historia que se les ocurra, lo “escandaloso” del asunto es que la censura va por la fantasía, por la esencia de todas estas historias que nos han enseñado lo que sea que nos enseñado, bueno o malo, no importa. La censura no persigue obras específicas, caza  a la fantasía, al alma del relato.

Luis Mario Reyes

Soy zurdo y tengo el pie plano. A veces no puedo aprender nada, y eso me gusta. Editor en jefe de Libertimento y maestro de primaria retirado.

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