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Comer en la ciencia ficción

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Matrix (1999), la comida para salvar al mundo es avena con una consistencia mocosa y muy buena para el organismo.

La comida futurista es uno de los principales elementos que nos dirán nuestro estado de ánimo, nuestra forma de gobierno y nuestras relaciones personales. La comida en la ciencia ficción no es un simple respuesta, más bien, es una pregunta.

Una booktuber inglesa – canal booksandpieces– tiene un videito sobre comida en la ciencia y ficción que seguramente los tirará de la silla o de cualquier lugar. Acá abajo les platico más, solamente no dejen que se los coman los alienígenas o traten de pensar en una pizza futurista que no sea la de Volver al Futuro.

 

 

La booktuber se llama Elizabeth e inicia por hacer una comparación entre las descripciones de comida en la literatura fantástica y la ciencia ficción. En la fantasía las descripciones son placenteras y abundantes como los intensos desayunos –más de dos– de los hobbits en el El Señor de los Anillos, en este tipo de narraciones la comida está dada/otorgada como un hecho; mientras que en la ciencia ficción la comida es un privilegio, la comida en la ciencia ficción…

 es una pregunta, nos preguntamos de dónde viene, cómo es que lograremos alimentarnos.

La comida en la ciencia ficción puede degustarse por las dudas más básicas como: ¿qué se puede comer/cocinar en el espacio?, ¿podríamos cultivar en otro planeta?, ¿qué comen los extraterrestres?, ¿algún día se podría acabar la comida?, entre otras. Kameron Hurley, escritora estadounidense y ganadora de dos Hugo Award (2014), premios cabrones para el ámbito de la ciencia ficción, desarrolla el tema de la alimentación en un entorno sobrepoblado en God’s War (2011) –nominado a los premios Nébula– donde la comida, el combustible y demás material que sirva para generar energía es creado a base de insectos. #YummyYummy.

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The Martian (2015), basada en la novela homómina de Andy Weir (2011), donde la bronca no es la soledad en el espacio, sino la supervivencia y el sustento de una persona. 

Elizabeth comenta sobre la extinción de la comida como un objeto con color, textura y olor en algunas obras de ciencia ficción; un objeto que se podría reducir a una pastilla y brindarnos los nutrientes y vitaminas que necesitamos con tan solo tragarla; solo funcionalidad y eficacia, nada de chuparse los dedos.

Comencemos con los ejemplos de comida empastillada, y por aquí les traemos a uno de nuestros favoritos: Ray Bradbury y sus Crónicas Marcianas (1950) donde un personaje puede llevar una dieta saludable con tan solo unas pastillitas que guarda en una caja tan pequeñita como un paquete de fósforos.

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Una de las primeras píldoras nutritivas que se pueden saborear está en The Night Land (1912) de William Hope Hodgson, una obra que fue descrita por H.P. Lovecraft como “una de las piezas más potentes de una macabra imaginación”. 

Y por qué no, si ya entramos en comida grisácea e insípida, podemos pensar en The Crack in Space (1966) de Philip K. Dick donde la autonomic food-processing systems, una especie de comida procesada no HECHA POR HUMANOS, es un alimento desabrido, predecible y poco placentero. Por otro lado, también tenemos pastillitas con sabores –la evolución del Knorr suiza– como la flavor pill en Foundation and Empire (1952) de Isaac Asimov.

COMIDA = PODER

Como ya podrán imaginarse, la ciencia ficción –normalmente– coquetea con las relaciones de poder, así es, en la ciencia ficción podemos escarbar sobre temas políticos, tecnológicos y, en este caso, el control de los otros con base en las necesidades básicas, dígase la libertad, el amor o en este caso la comida

Elizabeth dice que la comida puede utilizarse como una herramienta de control. Y la neta es que tiene razón. Si lo piensas bien, la comida se convierte en UN SERIO problema cuando estás en el espacio o en alguna “tierra de nadie” estilo Mad Max.

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La falta de comida fue una de las razones por las que la nave de Wall-e se fue de la tierra, una no obvia, pero sí deductiva si pensamos en que la fauna estaba destruida casi por completo. 

Aquí es cuando entramos a temas escabrosos que aparentemente pueden sonar comunes, pero no, conseguir comida en ambientes hostiles como el espacio, el mismo desierto, o las profundidades del océano puede ser un motivo de una guerra mundial y diversos mundos distópicos, y para tales especulaciones la ciencia ficción se pinta sola.

Como verán, el equilibrio de nuestro entorno es una parte fundamental de nuestros alimentos. No quiero acabar este artículo con una frase frita como “Cuida el planeta” o “Tienes el valor o te vale”. Prefiero concluir con una imagen de H.G. Wells en La Guerra de los Mundos (1898) donde los extraterrestre llegan a la tierra y nos empiezan a exterminar como si fuéramos blancos en un jueguito de feria; sin embargo, ¿qué pasa al final?, #SPOYLERALERT. Los alienígenas no pueden sobrevivir en la tierra, su fauna se convierte en polvo, desaparecen; porque a pesar de ser más fuertes que nosotros y que la misma tierra, su composición orgánica no es compatible con el ambiente.

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¿Y qué tiene esto que ver con la comida? Que la comida va junto con pegado con el ecosistema, ya que sin las condiciones apropiadas para su producción, dígase la sobrepoblación, una invasión alienígena, la escasez de agua o la falta de oxígeno, podría ser el fin de la comida tal y como la conocemos; pero a su vez, también de soluciones tan inimaginables como alimentarnos a través de pastillas, bichos (que ya lo hemos estado haciendo desde hace cientos de años), platillos que rebasan la velocidad de la fast food o hasta un manjar extraterrestre o humano.

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Why is food in science fiction so terrible?

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