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¿Cómo llegué a la literatura infantil y juvenil?

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Él es Jaime Alfonso Sandoval (1972, San Luis Potosí), un GIGANTE de la literatura infantil y juvenil en México.

No tengo idea, supongo que es como una historia de amor. Uno toma conciencia hasta que ya se está metido hasta el cuello, comprometido hasta las manitas y ha entregado la virtud entera... felizmente, hay que decirlo. En mi caso no fue planeado, nunca me senté con un libro de pedagogía en un lado, un diploma de literatura y una pila de libros para niños para extraer un modelo o ruta a seguir.

Simplemente un día, en una vieja Macintosh que no era compartible ni con ella misma, me puse a escribir una novela llamado El Club de la salamandra. El proceso fue un poco a ciegas, una parte de la historia la saqué de un guión propio, de una película que de producirse en México acabaría los fondos de IMCINE para siempre; y por otro lado era un homenaje a algunas de mis lecturas favoritas, en especial los libros de Julio Verne.

Tenía 24 años, y con esa primera novela gané el premio Gran Angular convocado por SM y CONACULTA, resultó elegida para la lista de honor de White Ravens y hasta tuvo una traducción al holandés. Me queda claro que fue suerte de principiante. En los siguientes años he escrito una docena más de libros, he ganado más premios, y cada título me ha enseñado que no hay fórmulas pero tampoco se hace más fácil escribir. Entendí además que uno no elige ser escritor de LIJ, eso se lleva en el tintero.

Algunos libros de Jaime Alfonso. Actualmente son más de 18, y eso que no estamos contando colaboraciones en antologías y cosas por el estilo.

En los últimos años, a través de las redes sociales, me han contactado algunas personas que desean escribir para niños y jóvenes. Me sorprende, porque hasta hace algunos años, dedicarse a escribir LIJ era visto como una actividad apta para alguien que se empecina en quedarse en las “ligas menores” de la literatura, sin dimensionar ni el hondo o calado de este quehacer. No presumo de la autoridad, me apoyo en mi experiencia para compartir algunos consejos que sirvan a los próximos escritores de LIJ en México. Y como todo consejo, quien lo recibe es libre de tomarlo o dejarlo.

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RESPETA (Y TEME) A TU LECTOR

Escribir para niños no es fácil. A un lector infantil no le importa si ganaste el premio Nobel o el certamen de San Juan de las Tunas. Tu lector es exigente y tiene un olfato infalible para detectar las historias malas y aburridas. Además hay una dificultad añadida, debes tener un gran talento para saber narrar y despertar el interés: intenta mantener la atención de un niño o niña de cinco años, que tienen un lapso de atención de tres parpadeos o de un adolescente de 15 años, rebullendo de hormonas cuya concentración dura menos. Ahora prueba engancharlos con una historia y llevarlos hasta el fin, con interés creciente, sin que extrañen ni la tele, ni los videojuegos o las redes sociales y que además, te pidan más y más páginas. Fácil no es. Además que alguien diga que el primer libro que leyó en su vida lo escribiste tú, no se paga con nada.

RESPETA TU CALIDAD

Algunos escritores principiantes en la LIJ piensan que escribir para niños no requiere demasiado esfuerzo, que “lo que sea está bien”. Un par de conejitos con espíritu ecológico, un bosque y una moraleja basta para armar un libro infantil, de cualquier modo el lector tiene vocabulario limitado, muy pocos conocimientos literarios, breves referencias… entonces, ¿para qué atosigarlos con metáforas, metonimias, juegos verbales o psicología profunda? Por lo tanto, hay que ser simples.

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Tengo una noticia. Simpleza no es lo mismo que sencillez. Los libros infantiles pueden tratar cualquier tema por complejo o profundo que sea, el reto es tener la sensibilidad para llegar al lector y hacerlo accesible a su edad. El mejor ejemplo son los cuentos tradicionales, sólo hay que darse una vuelta al libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim para darse cuenta del complejo entramado de miedos y deseos primarios, pulsiones, símbolos ocultos, latentes y manifiestos que hacen que esos cuentos sigan vigentes a través de los siglos. Y sí, hablamos de historias infantiles. Ten en mente esta frase atribuida a Leonardo da Vinci: “La simplicidad es la máxima sofisticación”.

EL DICHOSO MENSAJE

Te los van a pedir, es un hecho. Algunos editores incluso te pueden solicitar como si fuera un traje a medida: “Necesito un libro para segundo año de primaria sobre divorcio”, o: “Quiero una serie de cuentos infantiles que promuevan valores familiares”. Durante muchos años la LIJ estuvo emparentada con textos educativos e incluso religiosos. Muchos adultos todavía tienen la tentación de dar una “enseñanza” al infante en formación. Por fortuna la literatura infantil y juvenil es algo más que moralejas. Tampoco está mal que la literatura infantil tenga un mensaje (mejor ético que moral) ya que cumple con una función específica en la escuela, pero la LIJ es eso y muchas otras cosas. Puede ser lúdica, subversiva, amoral, simbólica, mínima, barroca, realista o fantástica.

PROMOCIÓN PERSONALIZADA

Si escribes LIJ y no te gustan los niños ni las leyes, tienes un grave problema. En México, no existen ni agentes literarios o de relaciones públicas, por eso el escritor debe ocupar ambos puestos. Eso quiere decir que tendrás que saber negociar, conocer algo sobre la ley federal de derecho de autor, porque si te distraes, una cláusula en el contrato que no supiste leer, puede diezmar tus regalías por años. Además debes estar preparado para hacer giras. Más de 90% de los libros para niños y jóvenes que se venden en México apenas pasan por una librería, la venta es a través de las propias redes de distribución de las editoriales.

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Jaime Alfonso le cayó a la chaviza del Centro Cultural del Tepeyac.

Vas a recibir muchas invitaciones para visitar escuelas, desde jardín de niños a bachilleratos. Prepárate, algunos alumnos esperan que seas tan ameno, interesante o divertido como lo es tu libro, y eso, para los escritores tímidos es un agobio. Además, no cualquiera tiene la paciencia y el temple de los profesores que dominan a su grupo con miradas que casi despiden rayos láser.

Recomiendo no dejarse llevar por el pánico. Por lo general las visitas escolares son experiencias gratificantes. No hay nada mejor que salir de una escuela, entre porras, un ramo de flores, dibujos, y un montón de cariñosas cartas escritas a mano. Es cuando te dices que todas esas horas en la noche, frente a la computadora, valieron la pena.

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Una cartita que le llegó a Jaime en marzo de 2016, un regalito que no tiene precio.

ESOS FILTROS

También ten en cuenta que no hay verdades absolutas, cada quién tiene la suya. Mi consejo, es que no intentes darles gusto a todos … es imposible. Sé fiel a ti mismo, y seguro vas a encontrar a alguien que apoye tu propuesta narrativa, y entonces serán esos mismos intermediarios, algún padre entusiasta, un gran promotor, una excepcional maestra, que ayuden a que el libro llegue a los lectores correctos, tendrás entonces un puente de plata pura.

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También ten en cuenta que no hay verdades absolutas, cada quién tiene la suya. Mi consejo, es que no intentes darles gusto a todos … Es imposible. Se fiel a ti mismo, y seguro vas a encontrar a alguien que apoye tu propuesta narrativa, y entonces serán esos mismos intermediarios, algún padre entusiasta, un gran promotor, una excepcional maestra, que ayuden a que el libro llegue a los lectores correctos, tendrás entonces un puente de plata pura.

 

Este es un extracto de la Ponencia “Escribir LIJ en México, consejos a los nuevos escritores”, un texto que fue leído en las Jornadas LIJeras de la FFyL “José Martí” 2014 en UNAM.

PARA LEER MÁS LIBROS DE JAIME ALFONSO

  • Mundo Umbrío III. La Venganza. Ediciones SM, 2015.
  • Max el terrible. Editorial Norma, 2014. 
  • Mundo Umbrío II. La traición de Lina Posada. Ediciones SM, 2013.
  • La nana electrónica. Ediciones El Arca, 2012.
  • Mundo Umbrío I. Las dos muertes de Lina Posada. Ediciones SM, 2011. 
  • Operativo Nini. Editorial Norma, colección Zona Libre, 2011.
  • Murmullos bajo mi cama (nueva edición del cuento de 1998) Ediciones SM, colección Los piratas del Barco de Vapor, 2009.
  • Fantasmas espectros y otros trapos sucios. Ediciones SM, 2006.
  • República mutante. Ediciones SM, 2001.
  • La ciudad de las esfinges. Ediciones SM, colección Barco de Vapor, 1998
  • El club de la salamandra. Ediciones SM, colección Gran Angular. 1997.

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