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Crea, construye y sueña con Playmobil

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La última cena de Davinci reloadeada al estilo Playmobil por Pierre-Adrien Sollier.

Son del tamaño de la palma de la mano. No pueden mover sus codos, muñecas, tobillos y rodillas. Tienen un corte de cabello digno del Servicio Militar Nacional y muy pocas veces los verás con armas. Ellos estuvieron allí para ti como tú para ellos.

Imagina que hemos viajado más de 60 año en el pasado. Nos encontramos en la Alemania de 1939: los habitantes están sumidos en una fuerte crisis económica y la Segunda Guerra Mundial está por iniciar. En este panorama, donde los judíos son exterminados y la comida escasea en los supermercados, Hans, un niño de diez años, encerrado en su habitación, crea reducidas figuras para que sus pequeños hermanos puedan jugar con ellas: carros, personas, animales, edificios, accesorios, vegetación, etcétera. ¡Esos fueron los primeros vestigios de los Playmobil!

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Ahora, viajemos a la década de los setenta. La situación en Alemania no ha cambiado mucho, han perdido el Partido del Siglo contra Italia (4-3) en el mundial, los alemanes lloran y gritan desde sus televisores, mientras que sus jugadores están desconsolados en el estadio Azteca de la Ciudad de México. Los años posteriores a la guerra han sido difíciles y ese encuentro deportivo había sido una gran ilusión.

Sin embargo, ahora veamos qué pasa con Hans. El niño que fabricaba muñecos para sus hermanos ya es un adulto, pero a diferencia de muchos alemanes que crecieron en la guerra, él nunca abandonó la imaginación y sus sueños. Durante la contienda, Hans se preparó como carpintero, profesión que le permitió perfeccionar su devoción por construir, para luego entrar en 1958 a Geobra Brandstätter como diseñador y desarrollador de juguetes.

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El 17 de junio de 1970, Italia gana el Mundial de Futbol tras anotar tres goles en la prórroga del partido, minuto 98, 104 y 111.

Ahora, regresémonos unos cuantos años atrás a los sesenta.

Durante esta década se presentó la conocida primera crisis del petróleo: todas las industrias tenían una gran dependencia del hidrocarburo y su precio iba en aumento. Aquello implicaba un incremento en el precio del plástico, que por supuesto no le venía nada bien a la producción juguetera.

Eso hizo que los trabajadores de la fábrica de Geobra Brandstätter en Zirndorf tuvieran que ajustarse a esa situación. Así, en 1971, Horst Brandstätter ordenó a Hans Beck que desarrollara una línea de productos que resultasen baratos de fabricar: entonces surgieron una serie de artículos de reducidas dimensiones para el ahorro de material, entre los que se encontraban edificios, coches y unas figuritas humanas de más o menos 7.5 cm que algunos conocerían como Clicks. Hans estaba convencido de que los muñequitos eran los que deberían convertirse en las estrellas del nuevo juguete, pero Horst no pensaba lo mismo. Eso hizo que pasaran tres años más antes de que los Playmobil pudieran ser presentados.

FILE - In this  Aug. 27, 2010 file picture  Horst Brandstaetter,  is photographed in Zirndorf, Germany. Horst Brandstaetter, who launched the popular Playmobil range of plastic toys in the 1970s, has died. He was  81. Playmobil  manufacturer Geobra Brandstaetter Stiftung, which Brandstaetter owned, said in a statement Monday June 8, 2015 that he died on June 3. It gave  no further details. ( Daniel Karmann/ dpa  via AP, file)

Hans Beck (1929 – 2009), inventó un juguete que “no impone pautas específicas de juego en los niños”.

Siempre se ha pensado en los Playmobil como personitas con movimientos limitados. Incluso se han hecho chistes sobre eso, como aquel en el que un Click, como se le denomina a la figura humana de un hombrecito Playmobil, entra a una cantina y pide una bebida; el camarero le pregunta de qué la quiere y él le responde que le da igual, pues de todas formas se le va a caer hacia atrás. Pues claro, los monigotes únicamente pueden mover sus brazos hacia atrás o adelante, por lo que no podrían llevarse la bebida a la boca.

Una de las cosas que pensó Hans Beck al diseñar los primeros personajes, es que los muñecos existentes en el mercado de aquella época no tenían movilidad alguna, como ocurría con los soldaditos de plomo. Por tanto, los movimientos de cabeza, brazos y cadera que tenía un Playmobil en aquel tiempo eran una gran novedad.

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Por su parte, la figura femenina, conocida como Clack, no salió sino hasta 1976, es decir, dos años más tarde del lanzamiento de los Clicks. Y fue hasta 1981 que aparecerían las primeras figuras de niños de aproximadamente 5.5 centímetros, para que posteriormente llegaran los preciosos bebés con un tamaño de 3.5 cm.

Además, los muñecos fueron fabricados para caber en la mano de un menor. Para el desarrollo del rostro, su creador se fijó en los dibujos que hacían los niños para representar una figura humana y en muchos casos, los pequeños, sin más detalle, solo le dibujaban dos ojos y una boca. ¿Eso les rememora a la carita de un Click?

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“The familiar face of Playmobil” (“La cara familiar de un playmobil”), fotografía de Thomas Dashuber.

Los Playmobil causaron un gran impacto desde que fueron presentados en 1974 en el salón de Núremberg, Alemania, y desde entonces comenzaron a ser víctima de imitaciones. Pero al mismo tiempo, Playmobil cedió licencia para fabricar y comercializar sus productos. Tal es el caso de Mattel en México o Famosa, que fue una empresa Española que firmó un acuerdo con Geobra para elaborar estos muñecos y denominarlos Famobil. Desgraciadamente estos pequeños desaparecieron entre 1982 y 1983.

¡Y ahora vámonos hasta los 2000!

CONTINÚA ABAJO…

PLAYMOBIL Y MÉXICO

Estamos en la Ciudad de México y nos quedaremos detenidos en el año 2015. Aquí encontramos un grupo de jóvenes que se reúnen para planear la creación de la Asociación Mexicana de Coleccionistas de Plays (AMEXPLAY) de manera jurídica, con tal de dejar de ser unos simples coleccionistas y convertirse en una figura moral que pueda realizar, de manera legítima, exposiciones y conferencias en centros comerciales, museos y dependencias gubernamentales, además de justificar los gastos que se realizan en los eventos.

Estos jóvenes son mayores de 20 años, fueron niños en los noventa y vivieron la crisis de 1994, pero también les tocó la política salinista de libre mercado que permitió la entrada de cientos de importaciones a nuestro país. Por ello, era fácil encontrar sus figuras en supermercados como Bodega Aurrera, Comercial Mexicana, Chedrahui, Gigante y Wall-Mart, que fueron algunas de las comercializadoras de Playmobil en México. En la década de los noventa, una caja de Playmobil con figura y accesorio, como un niño con un scooter, costaba 30 pesos, lo cual era bastante elevado para la época.

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¿Qué niñ@ noventero no deseaba semejante juguete para el 6 de enero?

Ya en los 2000, conseguir estos Clicks se volvió una odisea. En aquel momento solo llegaron a comercializarlos en tiendas de prestigio como Palacio de Hierro, Liverpool, Nuevo Mundo y Sears. No obstante los años de sequía, para el año 2010 Playmobil regresó inundando los supermercados con un montón de sets; además, gracias a los tratados comerciales y a las ventas online, el producto se ha diversificado y se ha puesto al alcance de todos los bolsillos.

Estamos casi de vuelta a nuestra época, en el 2016, año en que la AMEXPLAY ha montado 10 exposiciones en distintos museos, casas de cultura y plazas comerciales, con la finalidad de que más personas muestren sus dioramas (maquetas de un solo tema), pero también con el objetivo de acercar a las nuevas generaciones a estos juguetes.

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¿Por qué acercar a los niños a Playmobil?, nos pregunta un reportero en una rueda de prensa previa a la inauguración de la exposición “Playmo HISTORIA de la humanidad” en el Centro Cultural Carranza. Sin pelos en la lengua le respondemos:

Montessori tenía la idea de que entre más acerques a la realidad a los niños. ellos se volverán más independientes. El hecho de que los muñecos se sienten a una mesa como la de una persona de a verdad, tomen de una copa de vidrio o un plato de porcelana de su tamaño, hace que los niños adquieran otro tipo de capacidades… Playmobil es la aproximación más cercana al mundo de verdad en el mundo del juguete. Si nos venden una bicicleta, esta tiene la cadena, el pedal y las agarraderas lo más cercanas a las que conocemos en la realidad. Pasa lo mismo con los sets de hoteles, casas, autos, pueblos indios, etcétera.

Jugar Playmobil te permite conocer actividades que quizá nunca harías. En el caso de los astronautas, podemos conocer cómo es una nave espacial; en el caso del granjero, conocemos sus botes de leche o cómo es su carroza… lo anterior aporta habilidades al niño y lo orienta, inclusive, hasta vocacionalmente. Los sets como el hospital, la estación de bomberos o la comandancia de policía son un buen recurso pedagógico; educan al niño y además le permiten viajar en el tiempo como lo hemos hecho nosotros.

Los dioramas  de AMEXPLAY están construidos para representar hechos históricos o literarios como la llegada de los españoles a América o una batalla épica entre enanos y dragones.

Existen soldados, cañones y armas que muchas veces son fabricados para representar épocas históricas, o para equipar al ladrón que posteriormente será sentenciado por el sheriff. Algunos consumidores se preguntan por qué no existen sets de arsenales de guerra, o tanques, o demás equipo militar. Y aunque no existe una respuesta oficial, encontramos dos razones bastante lógicas para no encontrarlo:

  1. Playmobil es un juguete. Aunque muchos adultos lo coleccionen, los “plays” van dirigidos a niños y es preferible promover la paz y no la violencia en ellos.
  2. Recordemos que son alemanes y las últimas generaciones de la Segunda Guerra Mundial aún recuerdan con amargura el hambre, la pobreza y las muertes que se vivieron antes, después y durante la lucha.

Así que aquí lo tienen. Esta es solo una breve historia de uno de los juguetes considerados de los más divertidos e increíbles de todos los tiempos.

Nuestros sentimientos hacia ellos y lo felices que nos han hecho no se puede resumir en estas líneas, por eso preferimos volcarnos al pasado y recordar las tantas horas que pasamos frente a Playmobil, o mejor aún, al futuro como expositores y fieles creyentes de que el juego puede hacer de este mundo un lugar mejor. No les decimos que corran a comprar Playmobil, mejor les decimos que jueguen con lo que quieran y con quien quieran.

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