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De burros y vochos que llevan arte

FOTO # 16 (HORIZONTAL) FO3016EL "BIBLIO BURRO"Santa Marta, dic. 22.- "Alfa" y "Beto", junto con su amo Luis Soriano, recorren las veredas del Magdalena para llevar un poco de cultura. (Colprensa-Hoy Diario del Magdalena).

En Colombia hay un proyecto que parece sacado de película… pero no. Imagínense dos burros que en sus espaldas llevan libros a comunidades apartadas, y mejor aún los dos burros tienen nombres: Alfa y Beto.

De esto se trata el Biblioburro, una biblioteca itinerante que distribuye libros en burros. El programa se creó en La Gloria, Colombia por Lui Soriano, un amante de los libros. La colección actual que llevan estos dos burros a las comunidades es de más de 4,800 volúmenes, pero los más populares son los libros infantiles de aventuras.

En México no tenemos un Biblioburro que pueda llevar libros a los rincones más lejanos, donde ni nuestros políticos han puesto pié, pero lo que sí hay es un Vochocinema. Esta iniciativa es del promotor cultural Freddy Alvarado, quien lleva de manera gratuita una colección de películas mexicanas a las comunidades mayas de Campeche.

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El Vochomobil llega a una comunidad en Campeche

Alvarado decidió que su Volkswagen morado de 1976, podía funcionar como un cine ambulante: montó una pantalla de dos por tres metros y un proyector para poder ofrecer funciones al aire libre a varias comunidades indígenas. Dentro de las películas que el Vochocinema proyecta hay algunos documentales de Ambulante más allá, donados por la directora Carolina Coppel, también hay uno que otro documenta que trata sobre temas históricos de las comunidades mayas como Los guardianes del Maya y ChibalKaan, los cuales están hablados en lengua maya.

La idea no es nueva, en la época de oro del cine mexicano, las comunidades de los pueblos de México tenían como principal actividad de entretenimiento asistir a la proyección de películas dentro de pequeñas salas adaptadas. El proyecto de Freddy Alvarado surgió en el campamento Trailer Park Campeche, de Ana Coleman, cuando llegó un vocho del 56, que pertenecía a un turista australiano, que venía de Canadá y llegó hasta Campeche, ¿quién dijo que los vochos no aguantaban?

El Vochocinema cuenta con el apoyo del Fondo de Desarrollo Cultural para la Juventud, un programa de Conaculta y entidades federativas. Y su creador, Freddy Alvarado quiere difundir las nuevas creaciones de jóvenes directores, darlos a conocer en los pueblos y que sus historias trasciendan. Su misión es llegar a otras regiones de México y Centroamérica para mostrar las producciones locales. Así que ya saben, si ven un vocho morado del año 76, probablemente lleve cine en su pequeña cajuela.

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