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¿De dónde viene el “¡Qué padre!”? ¿Por qué lo decimos?

Seguramente lo han pensado y si no lo han hecho no importa. El punto al que queremos llegar es el siguiente: ¿quién dijo, por primera vez, “está padre” o “padrísimo”?, ¿por qué alguien tendría que hacer referencia a su progenitor para decir que algo, objeto o sentimiento, es de su agrado o simplemente le gusta?

Pongamos las cosas en claro. Por lo menos en México, país donde radicamos, gran parte de las groserías están ligadas a la figura materna, por ejemplo:

  1. Chinga a tu madre: invitación a tener relaciones sexuales con tu progenitora; se le puede agregar el adjetivo puta, pendeja, etc.
  2. ¡Ya valió madres!: sugerencia a que todo está perdido o no hay escapatoria.
  3. ¡Me di en la madre!: expresión para ejemplificar un golpe certero y fuerte sobre el cuerpo.
  4. Es un putamadral: referencia a una cantidad exagerada.
  5. ¡Te vale madres!: insinuación sobre cualquier tema al que cualquier ajeno no tiene porqué tener interés.

La lista puede continuar; sin embargo y como se habrán dado cuenta, los cinco ejemplos son derivaciones de la palabra madre desde una perspectiva peyorativa, hiriente y coloquial. Si comparamos estos cinco ejemplos con los usos populares que le brindamos a la palabra padre: “está padre” o “está padrísimo”, podemos notar una diferencia crucial: los derivados de padre son palabras para denotar gusto y sorpresa, mientras que las palabras que se originan en madre son simples y sencillas groserías. Con excepciones por su puesto, como “está a toda madre” utilizado en celebraciones o “está con madre” que es alusivo a una acción u objeto que debe ser apremiado.

Aquí (parte de la) respuesta

La respuesta a la pregunta del título la encontraremos en el día a día, así es, el origen de dicha contestación está en las expresiones que simplemente emergen de nosotros a flor de piel y que muy difícilmente podríamos encontrarles alguna semilla o “primera vez”, puesto que nuestra lengua cambia, muta y varía a lo largo de los años. Pero, si de algo debemos estar agradecidos con nuestro español “mexicanizado”, es que cada vez que pronunciamos un “está padre” o un sincero “chinga a tu madre” estamos realizando un homenaje/ofrenda/alusión a dos figuras cruciales en nuestra existencia sin importar que dichos roles hayan sido tomados por nuestros tíos, abuelitos, maestros o hermanos, ya que el papel de padre o madre es solo eso, un molde en el que cualquiera puede caber.

En este día del padre, les mandamos un abrazo y beso a todos los seres humanos que llevan a cabo ese rol fraternal para y con nosotros. Gracias, cada uno de ustedes está en nuestros corazones cuando gritamos “¡Está padrísimo!”, allí están todos ustedes, en esa frase que es la marca y herencia de su amor y conocimiento que ha quedado sobre nosotros. Los papás trascienden más allá del lenguaje. 

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