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Del porqué Mad Max: Fury Road debería ganar todos los premios

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El costo de producción de Mad Max: Fury Road fue de $150 millones de dólares.

Mad Max: Fury Road está nominada a 10 premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas: Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Vestuario, Mejor Dirección, Edición, Maquillaje, Diseño de Producción (arte), Edición de Sonido, Mezcla de Sonido y Efectos Especiales… y qué creen: es una secuela. Pero eso no es lo mejor.

Comenzaré por lo básico. Imperator Furiosa –en una gran actuación de Charlize Theron– es una guerrera que no luce por su belleza, sino por su dureza, destreza y agallas. Aquí sí, feministas del mundo, pónganse de pie y aplaudan lo que tanto piden y tanto se les niega, pues pocas veces vemos a heroínas como Furiosa en el cine, la televisión, los libros o cualquier medio que se les ocurra. Ella es todo lo que un héroe debe ser: un sacrificio por la verdad, la justicia y Otros, y por si fuera poco, le falta una parte de su brazo izquierdo, lo que la hace aún más heroica. Y no olvidemos que es una rebelde en contra de lo establecido. 

Después de los aplausos de los feministas, definitivamente hay que darle un gran punto a Mad Max: Fury Road por ser una excelente secuela (o remake). Y eso es logro del director George Miller, quien desde 1979 sorprendió al mundo con una historia postapocalíptica  titulada Mad Max, donde Mel Gibson era la estrella. ¿Y ya por esto decidí que George Miller es tan especial? Por supuesto que no. Lo que caracteriza a Miller es el amor que le tiene a las películas de acción; él se las toma en serio y no se dedica a poner puros pistolazos y hombres y mujeres perfectxs. Miller dice que

Simplemente amo las películas de acción. Para mí, el lenguaje más universal y la sintaxis más pura del cine está en las películas de acción.

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(Charlize Theron). George Miller trabajó como doctor en una sala de urgencias para producir Mad Max (1979). Casual, es director de cine y doctor.

Así que piénsenlo, fans de todas las versiones de Rápido y Furioso, misiones imposibles y James Bond. Los balazos y las explosiones deben estar ahí por una razón, no nada más para hacer la película más espectacular. En el caso de Mad Max, los efectos pirotécnicos obedecen a una causa muy concreta, a la narrativa simbólica. Lo que quiero decir con esto es que cada una de las secuencias de acción en la película –que por supuesto también están para brindarnos emoción y divertirnos– son para hacernos pensar, reflexionar y preguntarnos si aquel mundo postapocalíptico está tan alejado de nosotros como parece.

George Miller argumenta bien sus explosiones y balazos cuando dice que a diario hay un montón de eventos catastróficos que aparecen en las noticias, así como colapsos económicos y redes computacionales apoderándose de la tecnología. Tampoco podemos olvidar el cambio climático que está a todo lo que da y los experimentos nucleares a la vuelta de la esquina. Es un mundo que parece más medieval que posmoderno, donde lo único que sobrevive son los autos de carreras, o los american muscle; objetos fetichistas y hasta religiosos y donde el objetivo de la existencia es morir. ¿Así o más explícito? ¿O necesitan que Dominic Toretto se los diga?

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Creo que me voy a ganar muchos enemigos fanáticos de Rápido y Furioso porque déjenme decirles que Mad Max: Fury Road toma muchísima relevancia cuando se habla de carreras.

Ahora hablemos de los vestuarios, que no precisamente fueron hechos para que los actores se vieran de otro planeta. No, no, no y no. Los vestuarios se fabricaron para estar al servicio de los personajes; es decir, cada uno de ellos sustenta sus características físicas y psicológicas. Por eso Immortan Joe parece un salvaje y decrépito; no se diga de los War Boy Warriors (Nux) con su aspecto calavérico y el único objetivo kamikaze de morir en una especie de tributo hacia Immortan Joe. O la cabeza rapada de Furiosa, una señal de rebeldía y por qué no, un símbolo de identidad. Por lo tanto, los vestuarios son utilizados para brindarnos una experiencia inmersiva y no solo para transportarnos a una época en concreto, o sea, sirven para meternos en la historia y la sintamos verdadera. En Mad Max, nada esta ahí nomás porque sí.

Siguiendo en la narrativa de Immortan Joe es crucial mencionar la razón por la que este jefe autoritario quiere la cabeza de Furiosa. Y es que Furiosa, siendo un alto mando en la sociedad, rescata a unas mujeres que estaban bajo el control de Inmortan Joe, mujeres que son objetos para los placeres del jefe; es aquí donde Furioso salva a las chicas del poder del hombre que las transforma en objeto, en objetos de uso sexual, erótico y político. En ese sentido Furiosa representa la histórica lucha de las mujeres por sus derechos en el ámbito social, reproductivo e inclusión. 

80% DE ACCIÓN Y FILOSOFÍA PURA

No faltará quien diga que Mad Max: Fury Road (2015), así como sus precuelas The Road Warrior (1981) y Mad Max (1979), son solo un western sobre ruedas. Probablemente el comentario vendría de algún fanático de Rápido y Furioso, que para mí es una película vacía sobre un séquito de pilotos (o mejor dicho, dueños de montonetas). Para ilustrar, baste mencionar el “Cult of the V8” de los War Boy Warriors en Mad Max, una religión basada en la relación sentimental y espiritual que tiene un ser humano sobre su auto, en el cual es un honor morir.

Habría que preguntarse por qué no se dejan de producir películas postapocalípticas (Juegos del Hambre (2015), Planet of the Apes (1968), I´m a Legened (2007) y etc, en lugar de cintas en las que se eviten tales catástrofes para que el mundo logre salvarse…  pero la ciencia ficción existe, sobre todo, para darnos escalofríos de lo que el futuro nos aguarda. La ciencia ficción no se trata de prevención; se trata de mirar hacia lo que nos puede pasar.

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Según nos cuenta la periodista Nicole Sperling, la relevancia de Mad Max (1979) es su influencia sobre otros directores de cine como James Cameron, Guillermo del Toro y David Fincher.

Y lo que nos puede pasar en el futuro está más que presente en Mad Max: Fury Road. Porque más allá de la violencia en la película –la verdad es que no hay nada más violento que la realidad misma–, hay personajes que pasan desapercibidos pero que son de una riqueza extraordinaria. Por ejemplo, Coma-Doof Warrior, un guitarrista ciego que forma parte de los War Boy Warriors. ¿Qué tiene de importante este personaje en la historia? Se los diré como va, Coma-Doof comunica el papel y la importancia de la música en el cine bélico, pensemos en Star Wars Apocalypse Now, donde la música produce fenómenos afectivos sin los que el cine no podría generar emociones. Tan solo pensemos en los tambores, trompetas y flautas que hemos escuchado alrededor de películas de época donde alguna cuadrilla de soldados va tocando canciones bélicas. De hecho, la influencia de la máscara de calavera proviene de AC/DC; lo ha dicho el mismo Miller y el músico australiano Iota que interpreta al personaje en cuestión.

Coma-Doof Warrior en acción

Después entramos a territorios más escabrosos, como los de la banda de los War Boy Warriors que, retomando el Cult of the V8, podemos describir como un ejército de jóvenes-adolescentes con una relación tan cercana con las máquinas que son capaces de morir por y en ellas. Los War Boy Warriors estarán dispuestos a hacer lo que sea si fuesen despojados de sus preciosos motores V8, maquinarias que comúnmente están en los american muscle estadounidenses. Los War Boy Warriors tienen una relación posmoderna con el auto y las máquinas. Si pensamos en el estatus social y económico de lo que significa tener un buen auto como para competir en una carrera o ir a la guerra, nos damos cuenta de que es una conexión basada en la dependencia espiritual para y con ésta. De nuevo me remito a los  fanáticos de Rápido y Furioso, que muestran los autos de sus sueños en redes sociales porque solo un buen auto les hará felices, así como a los War Boy Warriors.

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Cuando los War Boy Warrios se sacrifican creen que llegarán al Valhalla, un lugar establecido en la mitología nórdica donde Odín recluta guerreros para la batalla del fin del mundo.

Para terminar me gustaría dictar estas palabras: al igual que la pederastía de spotlight, la identidad transgénero de The Danish Girl y la identidad del estadounidense en The Revenant, el mundo postapocalíptico de Mad Max: Fury Road y el fetichismo por las máquinas es una problemática de relevancia actual. Quizá parezca que la película es poca o nada relevante, y que por ello no tiene ninguna oportunidad de ganar el Óscar a la Mejor Película, ni ningún otro reconocimiento. Pero vamos, hoy en día el apocalipsis está a la vuelta de la esquina, ¿qué otra prueba necesitamos?

PARA LEER MÁS

  • “Mad Max: Fury Road”, en Entertainmet Weekly, de Nicole Sperling, 2015.
  • “The fantasy of Mad Max: Fury Road” and the prophecy of Tomorrowland”, en National Catholic Reporter, de Rose Pacatte, 2015.

Felipe Reyes

Psicólogo, estudiante de maestría. Tatuado profesional, coach de crossfit y vegan porque soy bien ve(r)gan.

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