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Dicen que Star Wars acabó con la Señora Ciencia Ficción

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Jake Lloyd interpretó a Anakin Skywalker en Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma y ha sido la última vez que ha actuado en una película. De acuerdo a Jake, el trauma de actuar en Star Wars fue todo un reto: los niños se burlaban de él haciendo ruidos de sable láser por donde pasara.

Hace poco encontré una columna de opinión donde dice que Star Wars acabó con la ciencia ficción y que la encasilló en simples peleas en mundos ultramodernos. Es una columna del 2014, el autor es Lewis Beale, periodista gringo, crítico de cine en The New York Times, Newsday y otros. Y la verdad tiene un poco de razón.

La primera vez que vi una película de Star Wars, sin quedarme dormido y totalmente consciente de lo que vía, fue en el año de 1999 con La amenaza fantasma. Y no quiero decir que antes no me gustaba Star Wars y que por eso me quedaba dormido, no. Es sólo que era muy chico para aguantar dos horas y media de algo que me fascinaba pero no entendía, y fue justo con Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma que mi amor por Star Wars comenzó a ser adictivo: fui diez veces al cine a ver la película.

La verdad es que siempre me han gustado las naves de la saga, los androides, las batallas, la disciplina Jedi y del lado oscuro, los diversos planetas y sobre todo la música y los efectos especiales: en pocas palabras, me gusta todo lo que tiene que ver con Star Wars. Por eso se me hace impensable estar de acuerdo con Lewis cuando dice que Star Wars “ha sido lo peor que le ha pasado a la ciencia ficción”. La verdad es que me cuesta creerlo; pero pensémoslo un momento y entendamos lo que argumenta.

Lewis tiene un punto clave para sustentar lo que dice:

…la creación de George Lucas es básicamente una copia de Flash Gordon que tiene mejores efectos especiales, y es justo estos efectos especiales los que han encasillado a la ciencia ficción como un montón de gráficos en el espacio, con una historia al estilo western llena de pistolas, luchas territoriales, patriarcados malditos y montajes espaciales.

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Flash Gordon es un héroe del futbol americano que tendrá que luchar contra el emperador Ming, quien planea  destruir la tierra. 

Uf, vámonos despacito Lewis, estás acabando con toda mi infancia de un jalón.

Pongamos en claro lo de Flash Gordon, que comenzó como una historieta dominical en un periódico (Alex Raymind, 1934) y llegó a ser adaptada a cine (1980) y televisión. El escritor y traductor Rafael Marín dice que Flash Gordon fue el “icono más conocido de la ciencia ficción visual hasta la aparición de Star Wars” y que se puede rastrear su influencia hasta en personajes como Aquaman y Los cuatro fantásticos. Flash Gordon pertenece al subgénero de la ciencia ficción conocido como space opera, que no son más que aventuras de amor, odio, muerte y traición en el espacio, donde las batallas y viajes espaciales son una parte crucial en la historia. ¿Les suena muy parecido a Star Wars?

Para Lewis, Star Wars vino a fregar toda una tradición literaria:

…ha corrompido la noción que la gente tiene sobre un género literario lleno de ideas. Ha convertido a la ciencia ficción en un serie de sábado por la noche. Eso es una vergüenza, una obscenidad.

A lo que se refiere Lewis con “una serie de sábado por la noche” es que Star Wars hizo que las reflexiones sociales, antropológicas e históricas de lo que hay “allá afuera”, características imperdibles de la ciencia ficción, se resuman y se banalizen en un película de vaqueros en el espacio como lo es Star Wars. La verdad es que Lewis puede tener razón en este punto, ya que en Star Wars los dilemas éticos sobre las distintas razas, la sexualidad, las relaciones sociales entre la tecnología y el hombre –en sí lo que nos hace humanos– no son temas recurrentes. Sin embargo, no hay que dejar de lado toda la filosofía Jedi y Sith, así como de las distintas zonas naturales en los planetas, el destino griego de los Skywalker –moira: lo que ha marcado la balanza de Zeus para los héroes– y el increíble diseño espacial casi científico que ha aportado la saga a la ciencia ficción. Así que Lewis, te tenemos agarrado del cuello, Star Wars no es tan simplista como dices.

FEEL THE FORCE: The power of the Force and the magic of Disney combine in Star Wars Weekends. Walt Disney World guests of all ages are attracted to the annual sci-fi fan-fest Ð to be held every Friday, Saturday and Sunday from May 21-June 13, 2010. Meet-and-greets, Star Wars parades, autograph sessions, Jedi Training Academy and more are included as part of regular DisneyÕs Hollywood Studios admission. Walt Disney World Resort is in Lake Buena Vista, Fla.

 Star Wars tendrá su propia land –un espacio dedicado dentro de un parque temático– en uno de los parques Disney. Creemos que será en Hollywood Studios, Orlando, Florida.

Lewis toca un punto crucial para sostener lo vacío que es Star Wars dentro de las características imperdibles de la ciencia ficción, y éste radica en su esencia hollywoodense, donde muchas veces las producciones le dan prioridad a la acción sobre las ideas. Sinceramente, como lector ávido de ciencia ficción, tengo que aceptar que lo mejor de la ciencia ficción sí está en las ideas, justo en los dilemas éticos y morales que ponen a temblar al hombre, Ray Bradbury y Philipp K. Dick son la prueba de ello. Por supuesto que la acción también es importantísima en este género, pero digamos que muchas veces es sólo un pretexto para desarrollar ideas. Aquí no hay cómo ganarle a Lewis, pues en Star Wars las ideas se pueden dejar para después; para cuando acabe la película exactamente, muy pocas veces durante ella.

Si quieren le podemos echar la culpa a Hollywood de todo esto por lo poco crítico, cuadrado y conservador que es. Pero sinceramente Hollywood también es parte esencial el éxito de Star Wars, las producciones multimillonarias, la alta tecnología, el diseño sonoro, el soundtrack y demás chunches que hacen de Star Wars lo que es: una película que nos vuela la cabeza.

Aceptemos que Star Wars nunca será como Akira (1988) o como Blade Runner (1982), que es 

una versión más compleja de Star Wars, hablando de la creación de universos y de personajes física y emocionalmente más complejos, en un convincente Los Angeles del año 2019. Blade Runner, como Alien, tienen influencias de Philip K. Dick (Lev 1998).

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 Blade Runner (1982) está basada en la novela de Philip K. Dick Do Androids Dream of Electric Sheep? La trama de la película se desarrolla en una sociedad en la que el hombre ha creado clones –llamados “replicantes”– y los utiliza para labores peligrosas.

Yo creo que Lewis está buscando en el lugar incorrecto una ciencia ficción inteligente y sesuda, y se me hace que es de esos “puristas” que quiere que todo sea “profundo”, “filosófico” y “diferente”. O sea, su queja es, en esencia, para las películas meanstream de ciencia ficción, pues protesta de que no se han adaptado grandes obras de la ciencia ficción en hollywood, pues “son demasiado inteligentes, demasiado densas y demasiado reflexivas.” Historias como: Fundación de Isaac Asimov, La guerra interminable de Joe Hadelman, Neuromante de William Gibson y muchas otras escasean en las pantallas de los cines, y sí, la verdad es que no se me hace raro tal cosa.

Pero quejarse de eso es estúpido. La adaptación es un traducción de un lenguaje a otro y no siempre es fácil, ni viable, ni una buena idea hacerlo. Estoy de acuerdo de que Star Wars sea una historia simple que facilita el paso de la letra a la pantalla, pero definitivamente la queja por las pocas adaptaciones cinematográficas de grandes obras de la ciencia ficción no está bien formulada. Hay obras que simplemente no se pueden adaptar y es mejor que se queden así, en los libros. Así que mejor dejémonos de adaptaciones, reciclajes y demás tonterías y libremos a los guionistas para que hagan su trabajo con el medio que tienen.

PEDIRLE PERAS AL OLMO

Yo creo que Lewis está más molesto con Hollywood que con la ciencia ficción. Y la verdad es que estoy de acuerdo con él cuando dice que Hollywood no se caracteriza por el “thinking outside the box(pensar afuera de la casa; idear nuevas cosas). Los güeros siempre se irán por la segura basando sus historias en sagas exitosas –un buen ejemplo es Los Juegos del Hambrey optando por el molde Star Wars con efectos especiales llamativos, curiosos personajes extraterrestres y tantas explosiones y peleas como sea posible. Pero Lewis… no toda la ciencia ficción está en Hollywood. Muchas de las mejores historias todavía se encuentran en los libros, mangas y cómics. Y eso no está mal, me parece de lo más natural. Simplemente cada espectador tiene que encontrar su gusto y ya, no pasa nada.

El mismo Lewis acepta que la primera entrega de Star Wars (1977) fue una bocanada de aire fresco para la ciencia ficción que atrajo millones de fans. Sin embargo,

…la saga pronto se descalificó a sí misma, víctima de su propio éxito. Sólo dos películas –La guerra de las galaxias y El imperio contraatacademuestran originalidad. El resto de la saga sólo hace agua y dan a los aficionados pan con lo mismo. Es decir, ¿cuántos duelos de espadas láser puedes soportar antes de que te mueras de aburrimiento? ¿Cuántos combates en el espacio exterior? ¿Cuántas reflexiones yodescas aparentemente profundas?

A ver, a ver Lewis, Yoda es la viva imagen de la filosofía Jedi, algo así como Buda. Con lo de los duelos con las espadas láser podrás tener razón, no podemos olvidar que en el Episodio III: La amenaza fantasma  (2005) Anakin y Obi-Wan Kenobi se avientan un tiro de 12 minutos que sinceramente sí se hace medio largo. Hasta te da tiempo de ir al baño, ir por más palomitas y dos que tres besos con tu acompañante.

Al final del artículo, Lewis sigue berreando porque J.J. Abrams –productor de Lost (2004), Misión Imposible:III (2006), Super 8 (2011), etc.–, ha reciclado material de las sagas anteriores para Star Wars: The Force Awakens y está llenando las expectativas del público convocando a actores estelares ya conocidos como: Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill. Y que él mejor verá Matrix, que según él, es la cinta de ciencia ficción más original de los últimos 25 años. Lo que Lewis parece ignorar es que el manga Ghost in the shell (1989), con una adaptación cinematográfica hermosa en 1995, es prácticamente un poema a la ciencia ficción, una obvia y profunda inspiración para Matrix de 1999. 

Lewis cayó en su propio error. Olvidó que los hermanos Wachowski vienen de la escuela hollywoodense -que no es un defecto. Simplemente señalo lo terrible que es que alguien nos quiera recordar “cómo es la verdadera creatividad”. Simplemente hay que saber buscar.

Ghost in The Shell (1995), en inglés

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Luis Mario Reyes

Soy zurdo y tengo el pie plano. A veces no puedo aprender nada, y eso me gusta. Editor en jefe de Libertimento y maestro de primaria retirado.

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