skip to Main Content
Menú

El diablo como personaje; psicología de su atractivo

giphymmm

“Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca." (Carl Gustav Jung)

Si de personajes polémicos se trata, “El diablo” es sin duda el más representativo desde la expansión europea y la cristianización del mundo, con ello no quiero decir que otras religiones previas no tuvieran sus personajes diabólicos.

En este pequeño artículo conoceremos al diablo desde el imaginario de la fantasía, de la ficción, del arte y especialmente como personaje literario, cinematográfico o televisivo y hasta musical. Sí, este artículo se trata de pensar en “El diablo” como un elemento literario que cambia a través de los tiempos, así como cambian las representación del mal y la calamidad; y la manera en que éste se transforma como símbolo de la rebeldía o de la travesura baldosa a través del tiempo. También pensamos que es importante hablar del infierno como el hábitat de este personaje. 

Al igual que “El diablo”, los personajes literarios tocados por su mano maldosa acuden al atractivo lugar del antihéroe.  Personajes que se discurren entre el bien y el mal y que su posición de maldad termina rayando las fronteras del bien, los contenidos mediáticos de ficción están llenos de ellos, desde un psicópata que enternece y produce una empatía como el caso de la serie Dexter; o el demonio ciego que se encarga de hacer el bien en las sombras: DaredDevil; Don Corleone de El padrino de Coppola: el asesino mafioso que “cuida” de su familia, hasta el ya estereotipado Darth Vader de la saga de Star Wars que es el poder tentado a hacer el mal, mal necesario para nivelar la “fuerza”. 

dexter-2014-tv-serial-images

Dexter mató a 117 personas durante las 8 temporadas (2008-2013). 

Herederos de una historia medieval, que en esta observación me atrevo a llamar histoeria, pues podemos leer a una época en la que  se vivió una fiebre de diablos; es decir una histeria colectiva de época que da lugar a las ya muy mentadas historias de cacería de brujas. En el medievo los diablos eran imaginados en lo mínimo diferente al orden religioso, todo acto de paganismo o de protociencia era juzgado como instrumento del mal. En esta época se puede observar que los demonios se transfiguran a partir de los dioses de las religiones vencidas o enemigas. Toda panteón politeísta, enemigo de la figura monoteísta será demoniaco. Por ello, en la época medieval, el diablo cobra forma gráfica en semejanza a “Pan” y  “Dionisio” deidades dedicadas a la sacralidad del festejo y el placer en tiempos grecolatinos; por su trasfondo orgiástico se convierte en el enemigo de la casta postura.

255279-944-579

Dionisio es el dios griego de los rituales y el éxtasis, dígase: #lapurapinshiparty.

Parece ser que el rito y el trance narrado en la tragedia de Euripides Las Bacantes es el alimento de los aquejares, culto donde las mujeres adoran al macho cabrío como manifestación de Dionisio, la deidad reclama se le venere en su fiesta y cobra venganza de las enemigas de su madre a partir de la posesión de las mujeres que son sus enemigas. En este caso Dionisio tiene una madre y un padre, otra de las maldades de Zeus; a diferencia de Lucifer que es creado y sin una madre de por medio. 

El mal del que hablamos, el enemigo, o los entes que lo representan, se confunden en el imaginario: a Satanás como enemigo, mientas que a Lucifer, y a todas su huestes se les imagina como una parodia de lo divino. Para los fines de este articulo todas estas formas las simplificaremos como diablos, regidos por un “Diablo”, pero este gran mal tiene distintos matices como: duendes, hadas y genios que también son diablos, entes de psique egoísta que juegan trucos.

El caso es el tema popular de llamarle “diablillo” a un niño travieso, o bien, de pensar en un acto inconsciente como una posesión momentánea: “se le metió el diablo”, “esta salsa está endiablada”, “¡No hagas diabluras!” son frases que asoman una identificación de lo humano con lo diabólico, esto permite que el personaje en cuestión tenga diversos ángulos que oscilan desde un gran mal o calamidad a pequeños malestares por demás cómicos.

806377

Si no conociste a este “diablillo” te has perdido de mucho.

En la literatura occidental, desde las narraciones de visiones en el medievo, el diablo juega un papel crucial. La literatura en todas sus formas y sentidos trata lo diabólico; incluso lo podemos encontrar en la sátira política como es el caso del Diccionario del diablo de Ambroice Bierce, periodista que coloca nuevas y cínicas definiciones de la política y sus términos. 

El estereotipo de Mefistófeles en el Fausto de Goethe es el de una entidad que compra almas por favores extraordinarios pero mundanos; en este caso se asoman cuestiones metafísicas del carácter del pueblo germano, cada época y pueblo metaforiza al diablo según sus circunstancias. Siguiendo esta línea, el diablo que reina el infierno en la Commedia de Dante Alighieri es un demonio del fin del medioevo y de entrada al renacimiento; elementos cristianos, grecos y paganos se manifiestan presentando al “El diablo” como el eterno perdedor, el padre de la traición y el mal destinada a ser vencido al final de los tiempos, y por supuesto el enemigo por excelencia en narrativa de terror místico.

2592883506_98598dee16_o

Los 7 niveles del purgatorio según  Dante Alighieri en La divina comedia, una ilustración para añorar las monografías de la secundaria.

Influenciado por la narrativa literaria, el cine no es un caso aislado, la salas, aún las virtuales son concurridas cada semana,  en especial por adolescentes. El cine diabólico no tiene frontera de género, lo podemos ver en la comedia, drama, western, ciencia ficción, cine de luchadores, de intriga policiaca, de personaje de comics y de intriga policiaca. Desde la posesión, el pacto, hasta la maldad “El diablo” es un personaje recurrente del celuloide. Pero la gran pregunta ¿Por qué es tan atractivo este personaje? ¿Valida el bien, o da cuenta de nuestra naturaleza salvaje? Estas preguntas que abordan la estética bien pueden tener una explicación psicológica, para este fin trataremos de verlo en la música, en especial en el rock, esta corriente musical que se ha mitificado por tener un lado oculto y obscuro tanto como contracultural y de la misma forma ya es un elemento de la cultura contemporánea. Para ello nos valdremos de algunos postulados del psicoanálisis de la forma como los articuló Sigmund Freud con tientes de la interpretación de Jaques Lacan.

CONTINÚA ABAJO…

TE PUEDE INTERESAR:El diablo y la música”.

EN LOS CHISTES TAMBIÉN ANDA EL DIABLO

Para el psicoanálisis los actos humanos discurren entre dos fuerzas y funciones, las que conocemos y que son a su vez un mecanismo de defensa y socialización llamadas “Consciente” y lo que desconocemos de nosotros que se articula como “Inconsciente”. De la misma forma los actos humanos articulan tres elementos tópicos, el “Yo”, como la persona que conocemos y que se presenta ante los otros, el “Ello” como los impulsos y deseos egoístas y el “Superyó” como una ley cultural que hemos interiorizado y que forma parte de nuestra psique.

El “Ello” y el “Superyó” se debaten entre la liberación y la represión, el mediador y víctima del debate es el “YO”. Los tres elementos, “Ello, Yo y Superyó”, son formas de explicar las dinámicas de nuestra mente que es una. Lo que se libera y se reprime son los deseos, los deseos no son ni buenos ni malos, sólo son insaciables, su satisfacción es momentánea y parcial, la represión de ellos nos permite socializar, si la represión es excesiva se sufre de malestar anímico.

mrhldr

¿Así o más clara la teoría del “Ello, Yo, y Superyó”?

Por citar un ejemplo ordinario, la necesidad de ir al baño, y el deseo de satisfacernos con esa liberación que produce placer se reprime, nos avergonzamos de hacerlo en público, y esperamos a encontrar el lugar adecuado, la cultura nos provee de baños como espacio privado. Para Freud, esta liberación y placer  como cualquier otro tiene una relación con la sexualidad, ésta se controla socialmente pero permite tener escapes directos o indirectos. El horror y la risa forman parte de este fenómeno.

La represión de deseos agresivos también se reprimen y estos a su vez son reprimidos por la cultura, por ello los chistes sádicos forman parte de esta satisfacción parcial, en ellos se desfoga ese deseo agresivo, sí, desde la observación pasiva. A este punto es necesario establecer cómo se estructuran las mentes de las personas.

ALBURES MEXICANOS

Los albures también son una liberación sexual, una muy agresiva.

Una persona que es limitada, puesta en orden, separada simbólicamente de quien cumple la función materna, pasa por un complejo de castración. Lo cual quiere decir que su absoluta voluntad se ve limitada por ver en el otro como un semejante. Dicho filosóficamente y en los conceptos de Heidegger “somos arrojados a mundo”, es decir al azar y a la convivencia con otro.

En medio de estos límites el amor materno juega un papel, aprendemos a amar desde el lugar que fuimos amados. Sin embargo, el concepto psicoanalítico de la perversión es exactamente lo contrario, no hay sumisión alguna a los límites de la socialización…

PARA LEER MÁS

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *