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El género de terror del que nadie habla y a todos nos da ñáñaras: Horror social

PSICOFONÍAS

Psicofonías es la columna del podcast del mismo nombre. Muéstrales tu amor escuchando ‘Enterrados En Vivo’ todos los martes a las 10 de la noche por Bizarro.Fm

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Ilustración tomada de Madman’s Drum, de Lynd Ward (1930)

La idea del extraño, el que proviene de fuera de la comunidad, ha rondado en nuestro imaginario cultural desde hace milenios.

Somos criaturas sociales. Nos importa mucho ser aceptados por los demás y poco a poco vamos encontrando nuestro nicho: amigos con los que compartimos gustos… una pareja que nos acepta a pesar de nuestras ideas raras de anime. Solo unos cuantos saben cómo somos en realidad. Por eso, cuando llegamos a un lugar nuevo, a trabajar o a vivir, surgen los viejos temores de aceptación que tenemos desde niños: ¿seremos aceptados? ¿encontraremos gente con la que podamos relacionarnos? ¿Qué haremos si no lo somos?

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Ilustración tomada de Madman’s Drum, de Lynd Ward (1930)

Pero, ¿qué pasa si el grupo al que quieres entrar es tan diferente que no es posible encajar en él? ¿Si sus costumbres te resultan tan ajenas que no es posible adaptarte o ser aceptado? La idea del extraño, el que proviene de fuera de la comunidad, ha rondado en nuestro imaginario cultural desde hace milenios. Lo diferente es peligroso y por eso los cuentos y leyendas siempre tienen advertencias sobre esos encuentros. No pertenecen al grupo que conoces y por lo tanto hay riesgos. Eso nos mantenía vivos en la antigüedad.

Hoy en día la situación es más compleja; las ciudades nos aíslan de la comunidad y nos envolvemos en un anonimato que nos cubre y protege. Tu vida es privada y nadie tiene que meterse en ella a menos que tú lo permitas. Vivimos cómodos en ese aislamiento acordado entre millones de seres humanos con la ilusión de que los que nos rodean son tan normales como nosotros.

Pero, ¿qué pasaría si tu vecina que siempre ves barrer la banqueta en la mañana fuera en realidad una caníbal? Una pareja rusa que habitaba la ciudad de Krasnovar acaba de confesar ser caníbales y haber comido más de 30 personas. Obviamente nadie había notado nada extraño en ellos. No querían notarlo.

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Daniel Kuluuya gritando en su silla para el poster de Get Out, dirigida por Jordan Peele en 2017

Ahora, el viajar fuera de la ciudad y adentrarte en la provincia, genera un choque cultural aún cuando tus ancestros provengan de ese pueblo. Las costumbres son diferentes, la gente está muy pendiente de los demás habitantes y todos saben todo lo que pasa en el lugar. “Pueblo chico, infierno grande” dice el refrán. Pero aún ellos conservan una dosis de normalidad a pesar de sus costumbres de campo. ¿Qué pasaría si llegaras a un pueblo donde las reglas fueran tan diferentes que simplemente te horrorizaran?

En “Get Out”, película de 2017 dirigida por Jordan Peele, el protagonista es un afroamericano que es invitado por su novia caucásica a visitar a sus padres a una comunidad de los suburbios. La gente tiene demasiado interés en él hasta el punto que se comienza a sentir extraño. Sufre un racismo a la inversa donde todos lo elogian por sus genes, por la fortaleza de su raza, por la visión artística que posee, ya que es fotógrafo. Al final, el interés por él va más allá del social y es cuando la película toma su giro al horror, ya que toda la comunidad guarda un secreto.

Lovecraft habla de pueblos en Nueva Inglaterra, especialmente Innsmouth, donde la gente simplemente tiene un toque de extrañeza en el andar, en la mirada… el protagonista de la historia no comprende por qué son diferentes hasta que es demasiado tarde. De nuevo, toda la comunidad guardaba un secreto.

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Ilustración de We Have Always Lived in the Castle, de Shirley Jackson, una experta en social horror

En “El hombre que fue rey” (1888) de Ruyard Kipling, dos exploradores europeos
deciden hacerse pasar por dioses en una comunidad aislada de Afganistán. Son aceptados como tales y elevados a un estado divino, hasta que uno de los protagonistas se enamora y piensa que puede convencer a los locales que un dios puede amar a una mujer… ¿Así pasa en la Biblia no? Pero los habitantes se horrorizan y lo matan; su amigo se salva tirándose de un barranco a un río torrencial.

Podemos también ver visiones distópicas del futuro como “Logan’s Run” (1976), que parecen perfectas hasta que te enteras que nadie vive más allá de los cuarenta años porque la computadora que controla la ciudad así mantiene controlado el número de habitantes.

En “Soy Leyenda” (1954) de Richard Matheson, el anormal es el ser humano, ya que toda la humanidad ha quedado convertida en vampiros por una epidemia. El protagonista es el extraño, y el que causa horror y repudio por la nueva sociedad “normal”.

Al final, el recurso en el que se basa este género es en descubrir que un grupo es tan ajeno a lo que podemos considerar aceptable que nos produce horror el encuentro con ellos. No necesitan tener la cabeza en el pecho ni estar cubiertos de pelo, como existían leyendas durante la época del descubrimiento. Basta con ver con cuidado al vecino y preguntarte qué esconde detrás de su puerta.

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