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El Santo y el Chapulín Colorado, nuestro Batman y nuestro Supermán

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¿El Santo y el Chapulín Colorado serán las dos caras de una misma moneda?

“yo hice al Chapulín como un antihéroe latinoamericano
en respuesta a los supermanes y batmanes
que nos invadían desde el norte” (Roberto Gómez Bolaños).

El superhéroe en México, y en gran parte de Centro y Sudamérica, tiene una historia social, económica y política muy particular. Hay dos ejemplos claros de héroes en nuestro país; en primer lugar está el Santo, el “Enmascarado de plata”, un superhéroe de carne y hueso que fue llevado al cómic y a la pantalla grande en los años 50. Y luego, está el inepto Chapulín Colorado de Roberto Gómez Bolaños.

En 1952 el artista y editor José Guadalupe Cruz creó un cómic con el Santo como protagonista con publicaciones hasta 1980, donde según Ponce-Cordero, maestro en lenguas hispánicas y letras por la Universidad de Pittsburgh, el personaje de El Santo se elevó al rango de superhéroe. El Santo tuvo

una adaptación más o menos convencional de[…]un Batman: se trata de un hombre “normal”, sin superpoderes, pero entrenado hasta el máximo de las facultades físicas y mentales humanas. Santo es fuerte, valiente e inteligente, y lucha en esencia por los mismos ideales de orden y justicia que preconizan los superhéroes del norte, todo esto en un México todavía entregado en cuerpo y alma al proyecto desarrollista.

El proyecto desarrollista en México se dio en la década de 1940 y se conoce como “Milagro Mexicano”. Fue una etapa que se caracterizó por traer un crecimiento económico sostenido hasta 1956. De esta forma, el Santo se puede entender como una alegoría del momento socio-histórico que vivía México, ya que obedecía a una lógica de optimismo social. Los superhéroes, a final de cuentas, son un espejo donde vemos lo que queremos ver o nos podemos distorsionar hasta llegar a ser villanos.

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El primer cómic del Santo se publicó en 1952, la historiera llevaba por nombre Santo, el Enmascarado de Plata. No fue hasta 1958 que debutó en el cine con Santo contra el cerebro del mal.

La persona quien le daba vida a el Santo era Rodolfo Guzmán Huerta, nacido en Tulancingo, Hidalgo en 1917. Rodolfo inmigró a la ciudad de México durante su niñez para instalarse en el barrio de Tepito, donde su carrera como luchador profesional daría inicios a principios de los años 3. Sin embargo, fue hasta 1942 cuando Guzmán Huerta adaptó el álter ego de Santo.

LA ANTÍTESIS DE SUPERMÁN

El Chapulín Colorado, creación de Roberto Gómez Bolaños, grabó episodios para televisión entre 1970 y 1995. En la actualidad, el Chapulín todavía puede presumir de espacio televisivo, y en términos de superhéroes, una falta de inteligencia que lo enternecen. Ponce-Cordero hace una comparación buenísima con al Chapulín Colorado cuando

su salto a la fama coincide sospechosamente con el hundimiento del desarrollismo en México y el resto de América Latina. No casualmente, además, y muy a diferencia del Santo, el Chapulín es un personaje cuyas aventuras se narran en clave de comedia.

La comedia del Chapulín  es de un superhéroe que más que rescatar, necesita ser salvado. Un superhéroe que peca de inocente y que logra sus hazañas casi por accidente. Es un superhéroe que parece derrotado en un principio; nunca sabe cómo actuar ante las adversidades de la vida cotidiana y todo lo improvisa. Las características “heroicas” del Chapulín Colorado van totalmente en contra de lo necesario para ser un superhéroe; pero si no es él, ¿quién nos salvaría?

Ponce-Cordero dice que las aventuras del Chapulín Colorado aparecen 

justo en los tiempos de la quiebra del desarrollismo, el tránsito del modernismo al postmodernismo, y la despedida del proyecto nacional mexicano tal como venía articulándose desde medio siglo atrás.

El término del “Milagro mexicano” fue justo lo contrario. Los mandatos de presidentes de México como Luis Echeverría (1970-1976), José López Portillo (1976-1982) y Miguel de la Madrid (1982-1988) fueron escenarios de inflación, caídas del peso, terremotos y Bancas nacionalizadas. La realidad mexicana distó de aquellos valores modernos y prósperos de los años cincuenta donde el Santo era el reflejo de lo próspero y la justica. Con esto no quiero decir que “todo fue culpa del poder”, sino que más bien las creaciones artísticas son la imagen y semejanza de la realidad. De el Santo al Chapulín Colorado hay toda una vida de diferencia, donde la virtud y la verdad se difuminan hasta desaparecer en pastelazos y risas.

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Imagen tomada de El Deforma, de cuando Marvel adquirió los derechos del Chapulín Colorado.

El momento socio-histórico que vivió nuestro país después del fiasco que fue el proyecto desarrollista, originó a un superhéroe a la altura de las circunstancias; o mejor dicho, un intento de superhéroe que durante mucho tiempo tuvo incertidumbre al momento de luchar por la justicia y el bien común. Una incertidumbre con la que muchos mexicanos se identificaban día con día, un “superhéroe” que sigue vigente, queramos o no. Simplemente hagan un poco de memoria.

El Chapulín Colorado no es un villano ni un antihéroe. Es un héroe imperfecto, alguien que parece fracasar a cada paso que da, un héroe torpe, casi un chiste con piernas y brazos. Sin embargo, nadie puede negar que tuvo éxito en cada una de sus aventuras. Sea por suerte o por azares del destino, el Chapulín siempre puede y pudo contra el mundo. Bien lo dice Roberto Gómez Bolaños:

              Antihéroes son Batman, Supermán, porque ¿cuál es el chiste de enfrentarse al peligro siendo todopoderoso? Si Supermán puede desviar un planeta, puede hacer lo que sea. No tiene que ser héroe. El heroísmo, a mi modo de ver, no consiste en carecer de miedo sino en superarlo. Y el Chapulín Colorado se moría de miedo, y lo demostraba, con lo cual se identificaba mucha gente del público: todos tenemos miedo en muchas circunstancias”.

El Chapulín Colorado le tuvo temor al presente por muchos años, tanto que al día de hoy, en el México de aquí y ahora, lo seguimos viendo luchar por la televisión y no sabemos hacia dónde vamos y qué pasará mañana. Todo es incertidumbre y parece ser que solo a panzazos y tropezones podemos salir adelante, tal y como lo hace el Chapulín Colorado con sus planes sacados de la manga y astucias contra delincuentes todavía más idiotas. Hoy nos sentimos más como el Chapulín Colorado que como el Santo, héroes que obedecen a nuestra realidad.

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Luis Mario Reyes

Soy zurdo y tengo el pie plano. A veces no puedo aprender nada, y eso me gusta. Editor en jefe de Libertimento y maestro de primaria retirado.

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