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Eleanor & Park: todos somos dignos de amar

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La escritora Rainbow Rowell. Norteamericana que lee cómics en sus ratos libres y que planea viajes a Disneylandia. 

La experiencia de leer una novela de amor juvenil como la de Eleanor & Park (2013), escrita por la estadounidense Rainbow Rowell (1973), es fresca frente al mar de historias abundantes que caen en lugares comunes, cursiles y sin profundidad. Historias que a veces nos pintan al amor como un estado idílico por un lado, y que por el otro, a pesar de la posibilidad de ser buenas historias, plantean personajes cercanos a la perfección a partir de los modelos de belleza que la sociedad ha establecido.

Existe un gran cúmulo de novelas románticas donde los protagonistas son hombres fuertes, valientes, ejercitados, guapos y galantes; mujeres sumisas, delgadas, hermosas, refinadas y con excelentes curvas, solo por dar un ejemplo. En cualquiera de los casos, son manifestaciones del cuerpo y del deseo que con ayuda de la televisión, el cine, las revistas y otros medios de comunicación, establecen ciertos parámetros en cómo deberíamos ser, a quiénes deberíamos paracernos o, al establecer relaciones de noviazgo, cómo comportarnos para alcanzar el amor verdadero que quizás anhelamos. Aquél que nos quite el sueño y el aliento, el que nos motive a vivir, el que nos dé un sentido de vida. Aquél que deseamos encontrar y que perdure para siempre. 

Eleanor & Park es una novela compuesta por 58 breves capítulos donde nos sumergimos en dos miradas, dos perspectivas. Cada uno de ellos está organizado por fragmentos de las visiones de los personajes principales, tanto de Eleanor como de Park, intercalados uno con el otro mientras se nos exige ir completando los distintos retazos de una forma lúdica. Además, estamos rodeados por alusiones a canciones, poemas y cómics con los que nos adentramos en la mente y vida de estos dos jóvenes, lo que propicia una identificación mucho más cercana y familiar.

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“Me hizo recordar no solo qué se sentía ser joven y estar enamorado de una chica, sino también ser joven y estar enamorado de un libro.”– JOHN GREEN.

Situada en 1986-1987, Eleanor & Park nos muestra a dos estudiantes de preparatoria que no son como los demás. Park es un asiático raro, con los ojos verdes y la piel amarilla. Practica artes marciales, lee cómics e intenta no involucrarse con los chicos populares para evitar ser molestado. De una familia económicamente acomodada, viste casi siempre de negro, con playeras de grupos punk y fanático de la música rock, punk y rock alternativo.

Mientras tanto, Eleanor es una chica gorda y torpe –al menos desde la miradas de los personajes y de algunas descripciones en las que ella misma se denomina con cuerpo de Godzilla, aunque realmente la autora nunca menciona qué tan gorda es– con piel blanca y pecosa, con ascendencia irlandesa. Su cabello es una maraña rizada y pelirroja. Viste camisas de hombre, corbatas, telas enredadas en sus muñecas sin combinar, y al parecer es ropa usada o de segunda mano. Su apariencia física es sujeto de burlas y miradas de sus compañeros, pero lo peor es cuando debe enfrentarse a usar el uniforme ajustado de la clase de gimnasia. Ella también es amante de la música, pero normalmente no la escucha a falta de pilas para walkman, pues pertenece a una familia bastante caótica y de carencia económica: un padrastro alcohólico, tres hermanos y una madre sumisa que tolera la violencia. 

Ya desde el inicio de la novela podemos vislumbrar los temas que la permean: el proceso de enamoramiento, el racismo, el bullying, las diferencias económicas, la violencia y desintegración intrafamiliar, el acoso sexual, entre otros.  

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Eleanor de SaltyRoyalTea en DeviantArt.

En su primera clase de Inglés, Eleonor es obligada por el profesor Stessman a leer el poema no. 579 de la poetisa estadounidense, Emily Dickinson (1830-1886). El primer verso “Había sentido hambre largos años”, provoca risas en el salón de clase, considerando la relación del contenido con su gordura. Aunque Eleanor disimule que no le interesa lo que los demás digan sobre ella, le afecta. Eleanor es una joven que literalmente vuelve a casa y siente hambre. A lo largo de la novela descubrimos que también el hambre no sólo es un aspecto físico, sino también psicológico y emocional: tiene hambre de su madre, de sus hermanos, de cariño, de amor. Ante la carencia, esa saciedad solo la va encontrando en Park. Rowell no transcibe todo el poema, pero si el lector lo busca, quizás descubra una clave de lectura, un destello que en cierta forma representa su situación que nada tiene que ver con su cuerpo. Una de las estrofas dice así:

La plenitud me lastimó -era algo tan nuevo-

Que me sentí enferma -y rara-

como un fruto del árbol montañés-

trasplantado al camino.

La relación que va construyendo con Park para ella es algo nuevo, es su primer amor. Tiene miedo y es insegura por las difíciles situaciones que le han tocado vivir, en especial cuando estuvo todo un año fuera de su casa, corrida por su padrastro y sin ninguna atención de su madre. Lo cierto es que Eleanor se va sintiendo plena; es feliz al estar con Park. Pero haciendo homenaje al poema de Dickinson, no está acostumbrada: se siente rara y enferma, como si el amor y todos los sentimientos que involucra, por su estado, fuera algo extraño y no fuera algo digno de ella. 

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Song Names de HennaLucas en DeviantArt.

El enamoramiento entre Eleanor y Park se va dando en el lugar menos esperado: el autobús que los lleva a la escuela. Pasan de ignorarse a leer juntos cómics de X-men y Watchmen (1986-1987) sin hablarse, y luego a escuchar How soon is now? (1984) de The Smiths en el walkman de Park apenas intercambiando algún diálogo. Lo cierto es que la música poco a poco los va uniendo y el primer casette que le graba Park a Eleanor contiene la canción Love will tear us apart (1980) del grupo inglés Joy Division. Rowell, en su página oficial, comenta que si pudiera poner un eslogan que caracterizara a la novela sería el título de ésta última. 

Cuando leí el comentario anterior sobre la canción de Joy Division me preguntaba por qué. ¿Por qué darle tanto peso a una canción en una novela? Tuve que escucharla y atender la letra para poder acercarme a cierta comprensión vinculada con la alusión de Romeo y Julieta que cita Eleanor –también en clase de Inglés– al mencionar que Shakespeare se burla y critica un tipo de amor: el amor trágico:

–Romeo y Julieta sólo son dos niños ricos que están acostumbrados a salirse con la suya. Y ahora se han encaprichado el uno con el otro […] Mas bien fue: “Oh, mira qué lindo es”. Si Shakespeare hubiera querido hacernos creer que estaban enamorados, no nos habría informado en la primera escena que Romeo estaba enamorado de Rosaline… Shakespeare se está burlando del amor –explicó ella. (Eleanor & Park páginas 63-64).

El profesor Stessman no la contradice pero busca responder por qué entonces Shakespeare ha perdurado hasta nuestros días.  A lo que Park responde “¿Porque todo el mundo quiere recordar lo que significa ser joven y estar enamorado?”. En Romeo y Julieta, el amor imposible de dos jóvenes de familias rivales es trágico. Se da un día para otro, se idealiza y es tan intenso que ante la imposibilidad de estar juntos, la única solución es la muerte. ¿Y esto que tiene que ver con la canción de Joy Division?

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Bastaron solo dos discos para para que la banda Joy Division (Inglaterra en la década de los 70) fuera recordado por siempre en el mundo del post-punk: Unkwon Pleasures y Closer.

Sin duda la obra de Shakespeare está como telón de fondo en la historia de amor entre Eleanor y Park. No es ningún spoiler decir desde un inicio –si tomamos en cuenta lo que se dice de Romeo y Julieta– que la historia no terminará con un final feliz. Sin embargo, Rowell no intenta burlarse del amor como Eleanor supone lo hace Shakespeare, sino exponerlo de la forma más honesta posible, aterrizando los personajes en su propio contexto y en la verosimilitud de su propia vida. Así, el final de historia está marcada implícitamente por las últimas estrofas de Love will tear us apart:

All my failings exposed / And there’s a taste in my mouth / As desperation takes hold / Just that something so good just can’t function no more / But love, love will tear us apart again.

Lo más interesante es descubrir que la autora nos ofrece toda una playlist a lo largo de la novela. De esta manera música y literatura conviven; es una simbiosis en la cual las canciones son el aceite para que el motor de la historia siga funcionando. Si hiciéramos caso omiso de las canciones, la historia aún se sostiene, pero entonces se pierde mucha de la comprensión del contexto, así como de los estados emocionales de los personajes. Es como si la autora no sólo nos invitara acercanos a leer una historia de amor juvenil poco convencional, sino también a escuchar canciones que hoy en día quizás no sean tan conocidas debido a la transformación de gustos y a la moda tan diferente de los años 80. Así, podemos acompañar la lectura –que de por sí sola es placentera– de cabo a rabo con la música que escuchan Eleanor y Park.

Por otro lado, llama la atención la sutileza en el lenguaje. La descripción de los movimientos es como si ocurrieran en cámara lenta, pero son tan simples como una caricia, un abrazo o como la escena del primer beso entre Eleanor y Park que no cae en la cursilería. El beso ni siquiera es exaltado como algo “mágico” o “fuera de este mundo”. Simplemente la naturaleza de un primer beso es expresado en forma cotidiana, junto con la aparición de los nervios y lo desastroso que puede ser el darlo sin saber cómo. ¿Recuerdan cómo fue el suyo? Sin embargo, no deja de estar plagado de carga emocional, ni tampoco deja de ser una escena bella que ocurre entre un pino y un remolque bajo un juego de luces y sombras en una noche cualquiera. Así, lo más ordinario se vuelve extraodinario.

¿POR QUÉ LEER ELEANOR & PARK?

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Ilustración de Simini Blocker en tumblr.com.

Claramente el amor no deja de ser el eje sobre el cual gira toda la historia, pero creo que el gran acierto de la autora es contarnos una historia de amor cotidiano, desnudo de todos los adornos y “asuntos rosas” que podrían amelarlo. Además, Rowell usa el sarcasmo y la ironía para romper ciertas ideas que tenemos sobre el amor, y quizás por ello la escritura de esta obra es sincera, sin tapujos ni restricciones, a pesar de las diferencias raciales, físicas y de personalidad entre Eleanor y Park.

¿Cómo es que dos personajes tan distintos llegan a enamorarse? Eleanor & Park habla del amor que no tiene edad, no tiene raza ni esterotipo de belleza. Pero también de un amor real, donde el final en sí no es trágico, pero tampoco es un “vivieron felices para siempre”. La tensión delineada por la separación, la esperanza de que si se lucha, puede exisitir la posibilidad de persistir en el amor, lo que alienta no un amor nostálgico ni desolado, sino el sufrimento mismo que lo hace más vivo y tangible, más cercano a nuestra experiencia de lo que consiste el amar. Tal como dice la canción de The Smiths antes mencionada: “I am human and I need to be loved just like everybody else does”. En fin, Eleonor & Park es una novela que nos recuerda que el amor es una necesidad y es digno de todos. 

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