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Érase una vez… Y luego llegó “Shrek”

portada

La palabra “Shrek” proviene del alemán schreck: terror. También tiene una traducción al hebreo que significa “monstruo”.

Corría el verano de 2001 y recuerdo claramente a mi tía y a mi mamá hablando sobre “una película de un monstruo verde”.

Recuerdo bien esa incertidumbre entre ver y no ver Shrek, que entre recomendación en recomendación, la convertimos en una de las 50 películas animadas con mayores ganancias en la historia del cine. De repente esa combinación de cinco letras ya tenía sentido y todo mundo sabía qué significaba. 

Ok, hasta aquí todo bien; sin embargo, con el tiempo todo ello fue muriendo con secuelas como Shrek 2 (2004) o Shrek Tercero (2007), películas que absolutamente nadie pidió; pero hay que admitirlo, la primera hizo las cosas bien: tan bien que hay un antes y un después de Shrek en casi todos los sentidos del cine infantil y de animación, pero sobre todo: en los cuentos de hadas y en la cultura pop.

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PARA CHICOS Y GRANDES, LITERAL

Dreamworks comprendió la importancia de apelar a más de un público con Shrek y sin duda los cuentos de hadas fueron la herramienta más inteligente para lograrlo. 

Por un lado, la atemporalidad de los cuentos de hadas permitió que tanto hijos como padres entendieran todas o casi la mayoría de las referencias a diversos cuentos. Para quienes éramos más pequeños, Shrek fue un crossover masivo de los personajes que amábamos; y para quienes eran mayores, la mezcla entre cuentos fue un llamado a la nostalgia y el recuerdo.

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Pero Dreamworks no se detuvo ahí, a todo ello le agregó comedia. En palabras del codirector Andrew Adamson:

Nos burlábamos de las expectativas de la gente. Ciertamente es un homenaje a Disney; [la película] se está burlando de esas cosas con las que todos crecimos y amamos.

Shrek no peca de creer que su público es tonto, tanto el joven como el adulto sin necesidad de largas explicaciones y sobre todo, sin matar el chiste, ya que gran parte de su humor se basa en referencias al universo Disney –parque temáticos, personajes y hasta administrativos–, así como a los estereotipados cuentos de hadas.

DULOC

Duloc, el reino de Lord Farquaad, es una sátira a los parques temáticos Disney, donde todo luce artificial y a su vez perfecto. Además, se dice que el personaje de Lord Farquaad está inspirado en Michael Eisner, el CEO de Disney entre 1984 y 2005.

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LOS NOVENTA

Aunado al punto anterior, y como si un patrocinio de distribución cortesía de Burger King y Baskin Robbins no pudiera ser más noventero, Shrek homenajeó la década anterior en varios aspectos.

El primer y más importante aspecto fue la música con la combinación ganadora entre The Proclaimers, Baha Men, Eels, Rufus Wainwright y por supuesto Smash Mouth, el soundtrack de Shrek se volvió icónico y representó una bella rendición a la radio mainstream del final de los noventa en la que el pop-rock cursi y el bubblegum pop eran reyes.

Smash Mouth - "All Stars"

El segundo aspecto fue la irreverencia de la década noventera con respecto a sus predecesoras. Tomemos en cuenta que había corrido apenas un año de que programas como The Simpsons (1989) se habían dado el lujo de parodiar explícitamente a las figuras de poder, tradición que continua hasta nuestros días. Shrek no hizo otra cosa que tomar esa irreverencia y decorar Duloc -“el lugar feliz”- con ella, para aprovechar la miel que dejaron tras de sí todos los clásicos de Disney estrenados en aquellos tiempos: La Bella y la Bestia (1991), Aladín (1992), El Rey León (1994), Hércules (1997), Mulán (1998), blah, blah y blah.

En tercer lugar está el cast, nada hecho al azar, el cual contaba con iconos de los 90 como Eddie Murphy, Cameron Díaz, Mike Myers. Mientras que en México, uno de los personajes principales fue cedido a Eugenio Derbez, quien por mucho, aunque nos pese, hizo “un detalle soberbio” con la actuación de Burro. La película no habría sido la misma sin él.

burro

Derbez no solo se rifó con el doblaje en Shrek, también nos regaló varias sonrisas con el dragón Mushu en Mulán. Por otra parte, Eddie Murphy, Cameron Díaz, Mike Myers y demás artistas que dieron sus voces para la producción nunca se vieron las caras realmente, todo el doblaje se llevó a cabo en estudios distintos.

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LA SÁTIRA, LO MORALMENTE INCORRECTO Y LA REINTERPRETACIÓN

Ya desde su primera película –Antz (1998) y pasando por El camino hacia El Dorado (2000)–, Dreamworks Animation había comprendido la importancia de la sátira y lo moralmente incorrecto como herramienta para hacerle frente a los niños buenos de Disney. En 2001, Shrek fue la cumbre de la demostración irónica de lo mismo, algo tan simple y tan complejo como un héroe que no es precisamente bello ni moralmente correcto, así como una princesa que no espera al príncipe  y un villano como Lord Farquaat que prácticamente vive en un parque temático.

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De acuerdo con James Poniewozik en TIME Magazine, los cuentos de hadas nos han enseñado que los buenos son bonitos, los malos son feos y la moral es inamovible. Todo lo anterior estaba escrito sobre piedra hasta que llegó Shrek a la pantalla grande. Fue entonces cuando nos permitimos cuestionar si los ogros y los dragones son capaces de ser amables y si las princesas pueden rescatarse a ellas mismas. Perdón Moana, pero Fiona literalmente se libra de Robin Hood el acosador.

Shrek reinterpreta los estereotipos, deconstruye las historias y las reúne en un nuevo cuento de hadas que está tan bien logrado que incluso tiene un final feliz. En una cebolla por supuesto, las calabazas eran muy mainstream.

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En resumen, Shrek logró entender muchas cosas de los noventa y el nuevo milenio; logró reinterpretar una tradición de cuentos de hadas que venía desde Perrault y los hermanos Grimm. También le hizo frente a Disney y se convirtió en la primer película animada, que no pertenecía a la coorporación del ratón, en coronarse como la preferida del verano desde 1994. Sherk fue la primer película de Dreamworks en ganar un Oscar como Mejor Película Animada, dejando a Monsters, Inc. sobre la lona. Sherk consolidó “la referencia” como una de las herramientas más fuertes de Dreamworks y por último pero no menos importante: nos regaló “All Star” como himno para absolutamente todo. Gracias Shrek, por todo lo que nos das.

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Fernanda Estrada Argumedo

Lunática. Cinéfila. Workaholic, dicen. Adicta a la poesía, las series y la música ochentera, entusiasta navideña. Estudio Comunicación y Medios Digitales.

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