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Estadios para la muerte: una forma de entretenimiento

EstadioAzteca

El estadio Azteca tiene una capacidad aproximada de 105,000 personas. La posición de la cancha se diseñó especialmente para que el sol no sea una desventaja para los jugadores. 

El deseo de ver correr la sangre y contemplar la muerte de cada uno de los tributos por parte de los habitantes del Capitolio, es el evento que causa mayor expectativa y diversión. El espectáculo de violencia se manifiesta. Éste es sinónimo de entretenimiento, pero no es la primera vez que el espectador encuentra en él su pasatiempo.

Cada cuatro años los países se unen gracias a eventos deportivos mundiales que suspenden por un momento el ritmo habitual de nuestra cotidianidad, así como ocurre similarmente en la ciudad ficticia de Panem ante la celebración de los Juegos del Hambre. Ya sea que se realicen los Juegos Olímpicos o la Copa Mundial de Futbol, se nos da la ilusión de una fraternidad internacional mientras miles de espectadores observamos algunos de los eventos deportivos. Y si no somos fans de los deportes, al menos contemplamos las inauguraciones o clausuras que se han convertido en grandes espectáculos –música, luces, danza, vestuarios excéntricos, conciertos, grandes instalaciones o fuegos artificiales, entre otros elementos– que no dejan de cautivarnos.

La escritora estadounidense Suzanne Collins, con su serie Los Juegos del Hambre, ha puesto en tela de juicio la función de los estadios, también llamados arenas. El Capitolio suspende sus actividades ordinarias para anualmente celebrar los Juegos del Hambre, una forma de recordarles a los doce distritos la sumisión que deben tener frente a él, un discurso de control y poder, un castigo después de la rebelión fallida liderada por el Distrito 13. Los habitantes del Capitolio disfrutan de una manera casi inocente, pero en realidad cruel, el espectáculo violento donde los tributos –un joven y una chica entre doce y dieciocho años de cada uno de los distritos– se matan entre sí hasta que quede un vencedor. Toda Panem es obligada a presenciar dichos juegos en grandes pantallas públicas, que por demás está decir son realizados en estadios especiales diseñados por los Vigilantes.

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The Hunger Games propaganda poster 2 de Marazzo en Deviantart.

Collins en una de sus entrevistas comenta que una de sus inspiraciones para la escritura de sus libros fue el mito de Teseo y el minotauro. Ciertas doncellas y jóvenes guapos de Atenas eran escogidos como tributos para la ciudad de Creta y puestos en el laberinto del que difícilmente se podía encontrar la salida, construido por el arquitecto Dédalo –también creador de unas alas para poder escapar junto con su hijo Ícaro–, para después ser devorados por un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre:

Ya de niña encontraba que aquello era bastante despiadado. Creta estaba enviando un mensaje muy claro: ‘Meteos con nosotros y os haremos algo mucho peor que mataros. Mataremos a vuestros hijos. (losjuegosdelhambre.com).

Así se pensaba que Creta tenía el control sobre otras regiones griegas. De aquí se desprende que el Capitolio actúe de una manera similar, como si dijera: “No vuelvan a cometer una rebelión. Nosotros tenemos el poder. Si lo intentan nuevamente esto podría ser mucho peor”. 

Recordemos otro ejemplo con el anfiteatro Romano, en especial el Coliseo –construido en el siglo I en época del emperador Vespaciano– diseñado especialmente para la lucha entre gladiadores, batallas navales, enfrentamientos entre hombres y bestias, y la muerte de mártires cristianos. Este edificio es de las arquitecturas más complejas del mundo antiguo ya que tenía hasta un sistema de cuerdas para plegar y desplegar un toldo, que funcionaba como un techo: las zonas de sol y sombra en los estadios de nuestros días.

Coliseo-romano-por-dentro

El Coliseo romano fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco y una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno en 2007.

Con los ejemplos anteriores, ¿qué es lo que podemos encontrar en común y cómo lo podemos relacionar con Los Juegos del Hambre? En primer lugar son punto de reunión para espectadores con sed de sangre a flor de piel; en segundo, son cuidadosamente diseñados arquitectónicamente para cumplir una función espacial donde la muerte tiene un papel principal; y por último, aquellas personas colocadas como piezas de ajedrez en la “arena” luchan por sobrevivir.

Los Juegos del Hambre son el Super Bowl de Panem

Los Vigilantes diseñan anualmente un nuevo estadio para  los Juegos del Hambre. En su versión septuagésima cuarta, éste está compuesto por terrenos diferentes: llanuras, cuestas, arroyos, pero sobre todo un gran lago donde los tributos profesionales instalan su campamento, y el bosque donde Katniss Everdeen, protagonista de la historia, pasa la mayoría del tiempo. Ella tendrá que enfrentarse como gladiadora a los demás tributos, además de hacer frente a otros obstáculos y trampas: zonas rocosas, rastrevíspulas, el hambre, la sed, las altas temperaturas, y al final, lo que considero la peor de todas, las mutaciones de lobos-perro con los ojos de cada uno de los vencidos cuando ya sólo quedan tres sobrevivientes:

¿Y sus cerebros? ¿Tienen algún recuerdo de los tributos originales? ¿Los han programado para odiar especialmente nuestras caras porque nosotros hemos sobrevivido y ellos murieron asesinados sin piedad? (Los Juegos del Hambre 356).

En la segunda parte, En llamas,  Katniss tiene que regresar al tercer Vasallaje de los Veinticinco, correspondiente a los 75º Juegos del Hambre. Desde que se iniciaron los juegos, cada veinticinco años se celebran unos muy distintos y especiales, en general mucho más sangrientos o con un toque característico para aumentar su dificultad. Esta edición reúne a dos triunfadores de cada distrito que tendrán que enfrentarse entre sí, com siempre hasta la muerte, para tener al vencedor de vencedores, una especie de Juego de estrellas de la NBA o Superbowl de la NFL donde se enfrentan los mejores. Para ello el diseño de la arena es mucho más sofisticado, un mecanismo más complejo. Cada hora se desata una catástrofe en ciertas regiones, ya sea una tormenta eléctrica, la lluvia de sangre, una niebla ácida, monos enloquecidos y carnívoros, una ola gigante o los gritos desesperados de la gente más querida por los tributos, entre otros. Aquí el tiempo se convierte en un enemigo más.

–Tic tac –dice Wiress en sueños. Entonces cesan los relámpagos y empieza la lluvia de sangre, justo a su derecha, y sus palabras empiezan a tener sentido.

–Oh –susurro–. Tic, tac. –Recorro con la mirada el círculo completo de arena y sé que está en lo cierto–. Tic, tac. Esto es un reloj.  (Los Juegos del Hambre. En llamas 335).

Después de que se rompe el campo de fuerza de este último estadio pareciera que Katniss ya no tendrá que regresar a otro en Sinsajo. Sin embargo, quizás enfrente el más peligroso de todos: el regreso al Capitolio. La gran ciudad se convierte en la arena por excelencia. Ahora el Capitolio, como un mecanismo de defensa, instala trampas –llamadas en el texto vainas– que intentan detener a Katniss y a su séquito para que no lleguen al centro.

Cuando Katniss destruye el techo de la arena en Sinsajo #EPIC

Así hay una transformación del espacio. Ya no es un “montaje” construido y controlado por los Vigilantes para que los civiles de Panem pueden “disfrutar” del espectáculo; es ahora la realidad misma el último juego. Los civiles también están involucrados y son propensos a las calamidades: lluvias de balas, olas negras de alquitrán, redes con púas, adoquines cubiertos de bombas, gases que asfixian y mutos, una especie de zombis con cola de reptil que devoran a quien se encuentren…

Quizás no estaría tan equivocado en suponer que durante los periodos de los eventos deportivos mencionados al principio –Juegos Olímpicos y Mundiales de Fútbol– estos sean los que mayor rating tienen en la televisión: captan nuestra atención y rompen con la programación habitual.  Los estadios, las pistas, las albercas y las canchas son lugares de reunión de espectadores porque vemos a deportistas que nos emocionan y entretienen al competir entre sí, de una manera sana, para alcanzar las preseas o copas tan codiciosamente deseadas. ¿Pero qué pasa cuando la única competencia es sobrevivir?

Próximamente tendremos la oportunidad de ser espectadores de la última película de esta serie. Contemplar por última vez la tensión entre la vida y la muerte de Katniss Everdeen. Sin quererlo o no, también somos parte del juego pues es probable que en el fondo, lo que más nos motive a participar sea el impulso esencial de supervivencia del ser humano. Una catársis, en el sentido griego, en la que a través de la contemplación de una situación trágica, purificamos nuestras pasiones, y en otro sentido, damos gracias que nosotros no somos quienes tengamos que enfrentarnos a los horrores representados.

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