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“La Bella y la Bestia”: entre novios patanes

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El refrito de La Bella y la Bestia será en 2017. Con eso de que Disney ahora quiere lanzar sus clásicos con “personas reales” (por no decir con bellezas “perfectas”).

En la clasificación del psicólogo Bruno Bettelheim, “La Bella y la Bestia” pertenece al ciclo 'animal-novio'. Lo que significa que este tipo de relatos muestra que todo contacto sexual antes del matrimonio es bestial, por lo que es necesario casarse para "echar pata".

Más allá de la lectura tabú de Bettelheim en cuanto al sexo, que pudiera tener razón tomando en cuenta que “La Bella y la Bestia” de Jeanne-Marie fue publicado en 1770, donde todavía no se llevaba a acabo la Revolución francesa ni la independencia de los Estados Unidos. En fin, ustedes saquen conclusiones sobre las ideas conservadoras de la época para no seguir con la lista histórica que es de hueva.

Se puede decir, en síntesis narrativa –en un minuto ahondaremos en lo psicológico–, que “La Bella y la Bestia” es un cuento clásico donde la envidia a la hermana más bonita es el motivo de muchos problemas: familiares, sexuales, económicos, etc. ¿No les recuerda esto a la envidia que le tenía la reina a Blancanieves? ¿O las hermanastras de Cenicienta hacia ella?

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De acuerdo a Bettelheim, en la inmensa mayoría de los cuentos occidentales <animal-novio> la bestia siempre es del sexo masculino y necesita del amor de una mushasha para romper el hechizo.

Bella, como le nombran a la más bonita de las tres hermanas, empleaba gran parte de su tiempo leyendo libros, un motivo suficiente para que la despreciaran, ¿a poco no?, y como es costumbre entre los cuentos clásicos, muchos hombres querían esposar a las hermanas y en especial a Bella, pero la chica les decía muy amablemente que no porque era muy joven, mientras que las dos hermanas restantes bateaban a todo pelafustán que no fuera Duque o Conde.

Pero un día, el padre de las tres hermanas lo perdió todo y solo se quedó con una casa de campo lejos de la ciudad, donde las hermanas tendrían que trabajar como campesinas, y como ya pueden imaginarlo, esto no les gusto nada. Sin embargo, Bella apoyó a su padre por las buenas y trabajó duro en el campo.

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El peinado y el vestido azul/blanco de Bella está inspirado en Dorothy de la película El mago de Oz (1939). 

La parte dura y difícil del campo nos la podemos saltar para llegar a un punto importante de la historia: el momento en el que el padre de las tres hermanas recibe una carta avisándole que ha llegado un barco con mercancía para él. Los alborotos de las dos hermanas de Bella no se dejaron esperar exigiendo toda clase de bienes como ropa, joyas, dinero, etc. Mientras tanto, Bella pidió solamente una rosa de todo el botín. Ni las buenas en las telenovelas son tan benevolentes.

 Y como era de esperarse, el padre no consiguió nada de aquel aviso y en su retorno se perdió en el bosque. Al filo de la muerte, encontró refugio en un castillo, lugar que a primera vista parecía abandonado. El padre de las tres hermanas entró al castillo. Dejó a su caballo en el potrero para después comer, beber y calentarse en el fuego de una chimenea hasta la mañana siguiente.

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Varias de las pinturas del castillo de la Bestia (Disney 1991) son versiones borrosas y difuminadas de pintores famosos como Rembrandt y Francisco de Goya.

Cuando el padre de Bella se despertó, estaba cambiado de ropa, había chocolate caliente en una mesa y pensó que todo eso había sido magia de una poderosa hada. Así que el señor fue por su caballo para seguir su camino, PERO, al pasar por un lugar lleno de rosas camino al potrero, recordó la petición de Bella y cortó una. En ese mismo instante el padre escuchó el rugido feroz de una Bestia.

La Bestia, furiosa por lo osadía del padre de Bella, lo quería matar. Sin embargo, el viejo le habló sobre sus hijas a la Bestia, y de repente, el animal formuló un plan. El monstruo perdonaría al tipo a cambio de una ellas, #BienDeRancho. De lo contrario, el hombre tendría que pagar una deuda mortal. Así es que ya se imaginarán que Bella tomó el lugar de su papá porque aquella rosa había costado más cara que cualquier tesoro imaginable: la vida del patriarca.

Para no spoilearles la historia “verdadera”, solo les quiero decir que “La Bella y la Bestia” se centra en la monstruosidad de la bondad: horrible por fuera, bueno por adentro. Y termina con la fabulosa vuelta de tuerca de los cuentos clásicos: castigando a los que obran sin virtud, en este caso a las hermanas de Bella que terminan siendo estatuas del castillo y testigos de la felicidad de su hermana, ahora princesa.

¿DE QUÉ TRATA “LA BELLA Y LA BESTIA”?

Podemos iniciar con la lectura que realiza Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas, donde una persona realizada, llena de virtud, inteligencia, bondad y belleza, como lo es Bella, llega a la total autorealización cuando logra ser feliz con una pareja. ESTO EN TODO EL SENTIDO DE LA PALABRA: con defectos y virtudes implicadas.

En el caso de Bella, ella acepta poco a poco a la Bestia y logra amarla con todo su corazón. Bella es capaz de sentir la bondad, el afecto y la virtud que hay adentro de la fealdad del monstruo. Este diálogo en el cuento es uno de los primos indicios de lo que trato de explicar:

Hay muchos hombres más bestiales que tú -dijo la Bella-, y mejor te quiero con tu figura, que a otros que tienen figura de hombre y un corazón corrupto, ingrato, burlón y falso.

A lo largo de la historia la Bestia es noble, bondadosa y cariñosa con Bella. Cada día que se encuentran por el castillo el monstruo le pide matrimonio a la linda chica, pero Bella lo rechaza una y otra vez. Sin embargo, llega el día en que Bella aceptará a la Bestia y el monstruo –en la metáfora de la total autorealización– se convertirá en un guapo e inteligente príncipe. REALMENTE NUNCA SE TRANSFORMA EN ALGUIEN GUAPO. La Bestia seguirá siendo monstruosa, pero será por siempre un príncipe en el interior (así como el escritor de este artículo).

KING KONG, Naomi Watts, King Kong, 2005, (c) Universal/courtesy Everett Collection

En King Kong también encontramos la narrativa <animal-novio> entre un enorme chango y una bella dama que encuentra la virtud en la monstruosidad.

Para terminar, me gustaría decir que los cuentos de hadas nos ayudan a aprender lo que todavía desconocemos, no importa la edad que tengamos. Esto sucede, palabras más palabras menos en Bettleheim, porque el personaje principal se ha despojado de actitudes infantiles como la pedantería y el egoísmo para dar paso a actitudes más maduras, que en el caso de “La Bella y la Bestia”, es la aceptación de la fealdad para encontrar el verdadero amor y en todos los aspectos de la vida: físico, intelectual, sexual, etc. 

Y así, con tan difícil prueba de sabiduría, poder vivir felices para siempre.

PARA LEER MÁS

  • Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim, 1975.

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