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“Lalaland”: El manifiesto de un soñador

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¡Como en un musical de época, los protagonistas, bailan, cantan, actúan, todo al mismo tiempo! 

Siempre he pensado que los humanos estamos llenos de contradicciones y probablemente una de las más grandes para mí es creer fervientemente en la Eschatological Laundry List de Sheldon Kopp (un psicólogo hippie de los sesenta). La lista no podría ser más desalentadora y negativa: Esto es todo, el mundo no es justo, el universo es aleatorio y nosotros por weyes le damos significado, todos mienten, el progreso es una ilusión, estamos solos, ser adulto es una mierda, ser niño también, el amor no es suficiente, etc, etc…. ¡Cómo de borracho mala copa pues! Y así como creo que todo eso es cierto, también es cierto que creo en el amor,  soy una cursi que llora con todas las películas, unas porque son muy tristes, otras porque son muy felices. Soy idealista y todavía pienso que los buenos pueden ganar.

Lo que nunca he entendido es por qué cada vez más parece que ser cursi, romántico y soñador es malo. ¿Por qué esta mal creer que el amor puede mover al mundo? Lalaland es el manifiesto de alguien que cree en los sueños y qué mejor forma que un musical que parece ser atemporal para apelar a esa línea que divide la realidad de los sueños. Si bien es cierto que hacia el final de la película Damien Chazelle –escritor y director– nos deja ver que la vida no es un musical y no todo sale cómo lo esperamos pero también nos muestra que ser un soñador tiene sus recompensas y aunque muchas veces las cosas no salen como las planeamos, el plan B tampoco es malo.
El guión de Chazelle, quien también dirigió y escribió Wiplash, es un deleite. No solo por todos los momentos románticos y de amortz que los cursis de corazón disfrutamos, sino por las muchas referencias que realiza hacía la misma película y los guiños directos al espectador. ¿Cómo acercamos el jazz a las nuevas generaciones? Se pregunta Keith –el personaje de John Legend– y parece que el director responde: ¡Así!. Chazelle, aprovecha para contagiarnos su pasión por el jazz, convirtiéndolo en un personaje más dentro de la historia.

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¡Chazelle logra mezclar la música y la imagen dándoles el mismo peso! 

Sobra decir que la música y el diseño sonoro son una sabrosura. Al ser un musical es evidente que las canciones tienen un gran peso, pero lo que tal vez no percibimos tan fácilmente es la mezcla sonora que es un deleite si se pone un poco de atención, cada escena y cada sonido crean melodías involuntarias. ¿Cómo suena la ciudad? ¿Cómo se escucha una cafetería? ¿Cuáles son los sonidos de una fiesta? Cada sonido está calculado y todo es tan melodioso como una canción de cuna. En una de esas les conviene cerrar por un momento los ojos y dejarse llevar por el audio.

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Sebastian le explica a Mia por qué el jazz es chido.

Lalaland liderea las nominaciones de los Oscares con 14 nominaciones, después de que en los Golden Globes arrasara. Sus dos protagonistas, Ryan Gosling y Emma Stone, se llevaron el Golden y son fuertes contendientes para llevarse el Oscar para mejor actor y actriz. Y no es para menos, además de actuar, tuvieron que tomar clases de canto, tap y bailes de salón. Gosling, por su parte, tuvo que aprender a tocar el piano porque esas manitas que ven en la mayoría de las escenas de música sí son suyas.

Lorena Salcedo

Estudió una maestría en comunicación y terminó amando la literatura infantil, y no cualquiera, sino la que está llena de ilustraciones. Es glotona y siempre quiere pizza.

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