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LIBRO DE LA SEMANA: “Conjunto Vacío”

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Conocimiento kindergardeano: conjunto vació: conjunto carente de elementos.

Siempre es emocionante iniciar un nuevo libro, alguna vez leí una frase de Jojen Reed, joven actor que afirma que leer es vivir muchas vidas antes de morir, aunque francamente creo que es mucho más emocionante terminar un libro; ése es un gran conflicto cuando tienes entre tus manos Conjunto vacío (2013) de Verónica Gerber ya que no se sabe con certeza dónde inicia ni dónde termina. 

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Primero te encuentras ante una edición donde puedes desprender varias partes de la portada extra que a la vez se complementan con la portada principal del libro. Después de lo hojeas y te das cuenta que, a pesar de tener muchas letras, tiene muchos dibujitos. 

Uno como lector se hace una pregunta principal importante: ¿esto es un libro para niños?. Caemos en la barbarie de pensar que si tiene dibujos es porque va dirigido a un público que no entiende bien un texto con solo las palabras. Pero mientras uno va leyendo descubre que hay momentos en los que la protagonista de la novela, Verónica (V), no puede expresar con palabras lo que piensa y debe recurrir a conjuntos y diagramas de Venn que hay en todo el libro.

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La obra trata sobre la vida de Verónica (V) que después de terminar con Tordo (T) decide ir a refugiarse al búnker donde vive su Mamá (M) que años atrás fue desapareciendo poco a poco del departamento. Su Hermano (H) aún vive ahí y tratan de averiguar qué pasó con su madre, qué es la vida y cómo transcurre el tiempo.

Esta historia tiene una narración sencilla y mezcla los tiempos en uno solo: el presente: donde el futuro y el pasado se intersectan y se crean. Solo en el presente. Conjunto vacío es una metáfora del tiempo y de cómo este a veces transcurre y uno no se da cuenta, o bien, cómo es que transcurre y a veces uno tiende a desaparecer.

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Lo chido del libro es que está desordenado, entonces se crea una interacción con éste. Debo aclarar que por el simple hecho de leer e interpretar un escrito ya hay una interacción, lo que quiero decir es que cualquier obra no está completa hasta que alguien la toma y la lee. Con Conjunto vacío hay un grado extra de interacción, desde detenerte a leer los dibujos, las láminas de madera que dibuja, hasta sus hojas de observación. Puedes regresar o puedes solo leer una página y tiene sentido. 

La forma en que está escrito es muy íntima, es como si estuviera escuchando sus pensamientos. A parte, Verónica (V) siempre tiene curiosidad por cosas tan simples como: las grietas en la pared de enfrente al búnker, las líneas en los árboles que cuentan historias y de las cartas incompletas y rotas. 

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Conjunto vacío me acompañó durante una semana en mi trayecto de ida a la escuela, iba sentada en el camión leyendo y por momentos tenía que bajar el libro y observar mi mundo real. Estaba viviendo la vida de Verónica (V) y la de Dalia (D) al mismo tiempo y estaba cayendo en un conjunto vacío entre mi universo (UI) y el universo del libro (U2). 

Eso, precisamente, es lo maravilloso de este libro, que te deja perderte entre el tiempo y parece que estás suspendido entre el pasado y el futuro, pero en realidad solo estás leyendo y viendo constantes diagramas para entender que la vida está llena de conjuntos vacíos.  

Verónica Gerber nos recuerda sobre cosas que inevitablemente te van a robar: la vida, el tiempo, el amor. En fin, el conjunto vacío de nuestras vidas está ahí, a veces es invisible, otras veces lo puedes percibir en los ojos del señor que conduce el camión o en la señora de la esquina que vende quesadillas y se ríe cuando te ve pasar. El mundo es un conjunto vacío, donde todos estamos esperando que por fin aparezca eso que no podemos ver.

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