skip to Main Content
Menú

Lo niego todo: la autobiografía cantada de Sabina

fondo-sabina-single-loniego

Joaquín Sabina lleva casi 20 años con el brazo alzado en señal de despedida.

Desde aquellas canciones en el álbum 19 días y 500 noches, “Ahora que…” y “A mis cuarenta y diez”, el flaco de Úbeda canta como si fuera a morir al día siguiente. Porque sus dos anteriores discos de estudio: Alivio de Luto y Vinagre y Rosas suenan melancólicos, con letras rimbombantes, pero faltaba algo. Posiblemente en el nuevo disco titulado “Lo niego todo” pueda estar ese algo que le faltaba a su autobiografía musical.

dibujo-js-7

Todas las ilustraciones son de Joaquín Sabina y salen del libro Muy personal, Planeta (2014)

LA PRODUCCIÓN

Sabina quería hacer un disco personal. En el 2001 Sabina estaba en la cúspide de su carrera. Su disco 19 días y 500 noches estaba en escalada, sus conciertos eran llenos totales en España, México, Argentina o Chile; empezó a vivir con su novia Jimena, y recién dejó las drogas -las ilegales-. De pronto, una noche no pudo moverse. A Sabina le había dado un ictus, una especie de infarto cerebral. Su recuperación física fue rápida, pero las repercusiones en su labor artística fueron notables.

Después de muchos intentos, en 2005, hizo el disco “Alivio de luto”, en el que intentaba decir que ya estaba bien anímicamente. Pero sólo un par de canciones podrían rescatarse. En 2009, sacó a la venta “Vinagre y Rosas”, que era el reflejo de sus años enfrascado en la composición de versos y sonetos. Aún faltaba hacer un disco más personal, algo que prometió desde que se recuperó del ictus.

En los últimos discos Joaquín Sabina encomendó la producción a Pancho Varona, su amigo y músico que además le acompaña en las giras. Junto a Varona, el cuarteto era completado por Antonio García Diego en los más variados instrumentos, y Olga Román en los coros. En su más reciente gira, le acompañaron los primeros dos, pero la voz femenina fue Mara Barros, una andaluza que le da un buen toque gitano a las composiciones de Sabina. Su interpretación de “La canción de las noches perdidas” merece un lugar de honor entre las mujeres que le cantan a Sabina. Entre las buenas noticias del nuevo disco es que tanto Olga Román como Mara Barros hacen los coros de varias melodías. Y ese toque se nota.

dibujo-js-2-650×1024

La fórmula Sabina-Varona había sentado bien en los últimos discos, pero esta vez cambió su producción a un perfil más rockero, que perdiera el aire intelectual. Para eso eligió a Leiva, guitarrista de Pereza, una banda española ya disuelta. Sabina había colaborado con Leiva en la canción “Tiramisú de Limón”, en su anterior disco de estudio.

NI EL DYLAN ESPAÑOL

Los primeros tres temas del nuevo disco no arriesgan mucho. “Quién más quién menos”, “No tan deprisa” y “Lo niego todo” son letras muy bien estructuradas, con muchísimas referencias a la vida de Sabina. Las tres baladas son justo lo que un fan de Sabina podría pedir. Leídas en conjunto, el de Jaén intenta alejar la imagen de caricatura que lo ubica como bohemio.

Sólo dos frases de la canción que da título al disco bastan para dar un ejemplo de cómo el disco es una autobiografía: “Ni héroe de las barricadas/ni okupa, ni esquirol”. A finales de los años 60’s, España estaba en una dictadura con Francisco Franco a la cabeza. Y algunos jóvenes, como Joaquín Martínez Sabina, se vieron involucrados en trifulcas en contra del gobierno. No es espacio para la anécdota detallada, pero el papá de Sabina era policía y se vio obligado a detener a su propio hijo. Si bien no paró en la cárcel, Joaquín se exilió en Londres. Y allá fue un okupa, es decir, una especie de hippie que vivía en una comuna.

En otro verso nos dice “Ni cantante de orquesta/ni el Dylan español”. ¡Qué aires de compararse con el Nobel! Pero Sabina es un fuera de serie. A diferencia de los demás cantantes españoles de la época, como Serrat o Miguel Ríos, Sabina recibió una fuerte influencia inglesa por su exilio. Desde esa época se hizo fan de los Rolling Stones, Leonard Cohen y Bob Dylan. Su fanatismo por Dylan lo ha llevado a homenajearlo en canciones como “No puedo enamorarme de ti” y “Nos sobran los motivos”, que en un verso canta “Esta guitarra cínica y dolorida, con su terco knock knockin’ on heaven’s door”. Ya hasta le hizo un cover en su gira pasada: “Este no soy yo”.

dibujo-js-9

Y entre los ajetreos dylianos, el estadounidense le prohibió al español que cantara una canción suya. Pero sin rencores aparentes, cuando se anunció que el premio Nobel de literatura era para Bob Dylan, Joaquín Sabina publicó lo siguiente: “El premio Nobel a Bob Dylan es una noticia feliz. Primero, porque le da a uno la razón: llevo diciendo por lo menos 20 años que Dylan es el mejor poeta de América y de la lengua inglesa actual y también el que más ha influido en varias generaciones. Así que en cierto modo me atrevería a decir que el galardón llega tarde.”

Así que Sabina lo aclara en su autobiográfica melodía al gritar que no es el Dylan español. Sobra decir que él postula a Serrat para el premio Cervantes, que es el equivalente del premio Nobel en español.

REVISIÓN A VUELO DE ÁGUILA

“Postdata” es un bolero mexicano que apuesta más. Sabina ya había tenido varias melodías que suenan a México como “Y nos dieron las diez…”, o “Noches de boda”, y aquella mítica canción que es un homenaje a Chavela Vargas: “Por el boulevard de los sueños rotos”.

“Lágrimas de mármol” bien podría pasar por una canción de Vinagre y Rosas, su disco anterior. Sorprende que retome su voz rasgada y poco cuidada.

dibujo-js-5-861×1024

“Leningrado” tiene una letra extraordinaria, pero la música entra a calzador. Porque Sabina no sólo es un gran cantautor, tiene varios libros de poemas en los que engalana su pluma con sonetos y coplas dignas de toda la tradición lírica española. Sobre la música, se dice que Pancho Varona regresará a liderar la banda que salga con Joaquín a su gira, por lo que hay una posibilidad de escuchar otra versión. Esta canción relata un amor pasajero en la antigua capital de la Unión Soviética y debo ceder a la tentación de transcribir su estribillo:

“Porque la revolución tenía un talón/de Aquiles al portador/y flotando entre las ruinas/ enviudó una golondrina/ en mi balcón.”

Sabina ya había escrito sobre el bloque comunista en piezas como “1968” o “El muro de Berlín”.

Las siguientes tres canciones pasan “Sin pena ni gloria”.

dibujo-js-3-669×1024

CON BROCHE DE ORO

Pero lo mejor viene al final. Sabina ha escrito rap, rock, boleros o tangos. En este disco sorprende que a sus más de 60 años cante un reggae. Incluso la genial colaboración con Manu Chau no se compara con “¿Qué estoy haciendo aquí?” Es tan sorprendente que muchos fans estarán indecisos si incluirla en parte de lo imperdible.

Para entender de dónde viene, es cuestión de repasar un par de canciones del repertorio sabinesco. Una muy buena es “No Sopor… No Sopor… No Soporto el Rap”, del disco Yo, mi, me, conmigo de 1996, en la que colabora con Manu Chau.

También está el rap “Como te digo una ‘co’ te digo la ‘o’”, en la que Sabina no sólo muestra sus aptitudes para rapear, sino sus convicciones políticas. Esta simpática canción es una sátira, en la que relata algunas vicisitudes de la vida diaria en una plática de banqueta. Nadie queda fuera, habla del Papa, de los reyes, de la ETA, y Cuba. La versión extendida de esta canción es de más de ocho minutos.

Por ello, después de escuchar el nuevo reggae (en el que grita “No woman, no cry”), algún puritano de Sabina pensará que en el próximo álbum escribirá un reggaetón.

dibujo-js-4-721×1024

Después está “Churumbelas”. Qué infarto. Esta canción es una rumba flamenca, al estilo de 19 días y 500 noches. La historia es sobre tres jóvenes que están en la flor de la juventud, y cómo él las ve desde su ventana, ya como un viejo. Incluso les dice que puede ser su abuelito. La letra es muy parecida a “Qué hermosas eran”, una historia sobre tres amores de Sabina. En ambas, el cantante termina solo, aunque con cierta calma de no estar en el vaivén de los amores joviales.

El disco cierra con “Por delicadeza”, a dúo con Leiva. Una balada sencilla que termina con “Ayer te quise por amor al arte / hoy por delicadeza”.

ESCUCHA 'LO NIEGO TODO' EN SPOTIFY

Salvador Guerrero

Salvador es profesor. Es Sabinólgo por afición y cafetero por vocación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *