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Los juglares del reino o la apología del delito. Parte 1

EdgarQuintero

Los BuKnas en el documental Narcocultura de Shaul Schwarz (2013)

“No hubo cortesano a quien negara sus dones, pero el Artista contaba la hazaña de cada cual sin olvidarse de quien la hacía posible”.

Yuri Herrera, "Los trabajos del reino".

En Los trabajos del reino, Yuri Herrera nos cuenta la historia de un hombre que por su don de componer música es abrazado en el seno de una poderosa banda de narcotraficantes para hacer que sus habilidades se concentren en la mitificación de su mecenas. La situación no es ajena para nadie, durante años se ha sabido que artistas de todo tipo tienen alguna relación con las mafias. En tierras mexicanas, los corridos de los Los Tigres del Norte se han hecho populares por esta misma razón: narran las historias de traición o hazañas de los jefes de jefes asociados a la distribución de drogas.

Durante los últimos años, así como ha crecido el número de bandas que trafican sustancias ilícitas, aumentan quienes utilizan sus capacidades artísticas para componerles música y así mostrarlos como importantes y poderosos a cambio de ganarse un dinerito casi al nivel de sus patrones.

Los Tigres Del Norte - "Contrabando Y Traición" (En Vivo)

En México se ha prohibido la programación y escucha de corridos y todo tipo de música que hable de la droga y sus traficantes, por considerar que hace apología a tal delito. Sin embargo, en Los Ángeles, las canciones para el narco son parte de toda una cultura que permite a los migrantes identificarse con su tierra sin importar propiamente el tratamiento de los temas. El migrante que se va de México y decide bailarlos y escucharlos, no se detiene a pensar en cuestiones morales ni mucho menos en argumentos sociológicos. No le importa mas que tener un punto de encuentro que por unos minutos, los mismos que dura la canción, le dé la ilusión de su gente y de su tierra. Así es, el éxito de los narcocorridos en L.A. se debe fundamentalmente a un principio de identidad y no de moralidad, como sucede del otro lado de la frontera. Al norte de nuestro país, autoridades hipócritas prohiben los narcocorridos como programa de prevención “facilona” y simplista, antes que aceptar su incapacidad para generar estrategias que de fondo y forma generen otra cultura.

No, querido lector, no estamos proponiendo hacer los 40 principales de narco éxitos, pero sí es importante distinguir que el contexto en que se escuchan los corridos con temáticas referentes a los traficantes de drogas adquieren una simbología distinta. Para tenerlo más claro, mientras que en EUA los mexicanos se adueñan de ellos como ilusión melancólica de un lugar en el que no están más, en México corresponden a la narrativa de andanzas, y a veces al epistolario musical.

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No sabemos si reir o llorar, ustedes digan.

Según Juan Carlos Ramírez Pimienta, académico e investigador y autor del libro Cantar a los narcos, en entrevista con BBC Mundo, el primer corrido sobre el narcotráfico surgió en EUA por 1931 y está dedicado a narrar la muerte de Pablo González, quien es algo así como el abuelito del Cártel de Juárez. La canción fue hecha en Texas y no menciona en ningún momento alguna droga, lo que sí sucede con el compuesto en 1934 bajo el nombre de “Por morfina y cocaína” atribuido a Manuel C. Valdez, que al parecer también compuso la que se considera la primera pieza dedicada a la droga y sus traficantes: “Carga Blanca”.

LA ALTERACIÓN DE LAS NARCO PIEZAS

Movimiento alterado podría parecer el nombre de una banda de rock, un nuevo baile o alguna anfetamina de esas producidas para reventarte el cerebro; en realidad es un movimiento que expresa la vida que llevan los narcotraficantes en Sinaloa y de la que hace un excelente retrato el director Saul Shuartz en Cultura Narco. Para quienes piensen que la exaltación de esta actividad ilegal está en la música, tendrán que discernir e ir más allá de ese simplismo y hacer la relación causa y efecto equivalente a ¿qué fue primero: el huevo o la gallina? y ¿quién parió a la gallina? Eso, por decirlo en una metáfora decente que ilustraría la causa del surgimiento de jóvenes narcotraficantes en el país. Más abajo iremos desglosando un poco este laberinto con tinte a juego de palabras que no es más que la respuesta a la pregunta: ¿a quién le echamos la culpa del narcotráfico?

En entrevista para la revista Proceso, el director Shaul Shuartz comenta que no fue difícil acercarse al músico de Movimiento alterado Édgar Quintero, compositor y cantante de Los Buknas de Sinaloa:

Él confió en mí y me quiso mostrar su mundo… Si no se dedicara a eso estaría en las calles haciendo cosas malas, y a través de su música se ha convertido en alguien. Pero al mismo tiempo también me dejó retratar otra parte de su vida: la de ser padre y la cabeza de una familia.

"Movimiento Alterado" - Sanguinarios del M1

Lo que hace el director israelita en Cultura Narco es presentar dos mundos: el de los que le cantan a los narcotraficantes y por otro lado, el de quienes deben documentar, investigar, recoger e identificar los muertos de esos personajes que inspiran esas canciones. Una peligrosa producción que lo llevó a ganar varios premios pero que en los cines mexicanos no duró lo suficiente como para vernos en un espejo, porque justo sucedió el fenómeno de Los Olvidados: no nos gusta vernos al desnudo y saber quiénes somos en nuestro lado más oscuro. Preferimos quedarnos en la comedia con la idea de que lo positivo es lo que nos sacará del hoyo, sin entender que la ignorancia cava más profundo. Ahí se expone toda una cultura que merece la mirada y análisis porque es un fenómeno que ha crecido de maneras insospechadas y se ha convertido en un estilo de vida.

LAS CANCIONES ENFERMAS Y LOS SÍMBOLOS DEL IMAGINARIO COLECTIVO

Movimiento Alterado surgió en Sinaloa y abarca una subcultura amplia. Digamos que es un estilo de vida entre los dedicados a traficar con drogas y sus admiradores, no solo a través de la música, sino también con la manera de vestir, de caminar, el auto, las “morras”, las fiestas y entre más agresivo parezcas más alterado te verás. Los miembros del movimiento son conocidos como “los buchones” y a su música la llaman “las canciones enfermas”, así como a sus seguidores “los enfermos”. Esta expresión no debe pasar desapercibida, pues hace uso de un modismo en Sinaloa que se refiere a la complicada vida del narcotraficante y quienes lo rodean; también es usada por los que solo ven cómo pasan las cosas sin involucrarse en ellas; “pura enfermedad”, dice quien quiere expresar eso que vive o ve en el universo narco.

Los hermanos Omar y Adolfo Valenzuela fundaron la disquera Twiins que opera en Los Ángeles, California, desde 1991. Twiins tiene en su catálogo a gente como Paulina Rubio, Thalía, Jenni Rivera, Calle 13, Banda el Recodo y a los incluidos en el Movimiento Alterado que cobró fuerza en 2009, donde destacan personajes como Alfredo Ríos, El Komander, Erik Estrada, Noel Torres, Los Buitres, Buchones de Culiacán, Los Nuevos Elegantes, Oscar García, Los dos primos, Calibre 50, Los Cuates de Sinaloa, Los Buknas y El RM, solo por decir algunos.  Pero este no es el único sello que produce narcocorridos: también están La-disco-music, Pueblo Unidos Records y DEL Records.

Por si no sueles ver Bandamax

Entre los artistas del género alterado aparece Gerardo Ortíz. Sí, el mismo que se encuentra viviendo un juicio por el video en que decide exponer cómo una pareja va transformando su relación en algo violento. En el video, un hombre, por sentirse traicionado, toma una decisión extrema y brutal al darle un balazo entre los ojos a su rival, para después amordazar y secuestrar a la chica. Por si fuera poco, y para que no quede rastro supongo, la quema viva en la cajuela del auto. El video desde luego ofendió a los movimientos feministas que inmediatamente convocaron al castigo de tal expresión audiovisual, lo que ha desatado discusiones sobre libertad de expresión no solo en México sino en Estados Unidos.

Ortíz defendió el producto con el argumento de que se trataba de una ficción, y cuando sintió la presión de autoridades, medios y una buena parte de la sociedad, el artista se disculpó en una clara muestra de ignorancia al manifestar que él y sus productores no pensaron jamás en molestar a nadie. El artista es investigado por la Procuraduría General de la República por supuestos vínculos con el narcotráfico, lo que llama la atención porque no es la primera vez que se ve involucrado en un hecho violento o “de ficción” violenta. En marzo del 2011 sufrió un atentado con armas Ak-47 donde murieron dos personas, su representante y el conductor de la Suburban en que viajaba al momento del ataque. Esto sucedió después de un concierto al sur de Colima, pero en diversas ocasiones se le ha amenazado en mantas y videos por cantarle a ciertos narcotraficantes.  

Por otra parte, hay más disqueras, más marcas de distribución y canales de YouTube que no solo le cantan a un cártel; pareciera que cada una tiene su Rey, retomando la prosa de Yuri Herrera. Los demás reyes no pueden quedarse sin su artista y el botín de ganancias por la música puede repartirse en diferentes manos. Así, por ejemplo, está Compa Xisco, que en la descripción de su canal apunta a que es un espacio dedicado a la “música regional”, el nombre polite del narcocorrido, con un estilo mucho menos producido y más tradicional, aunque también narra el mismo tipo de historias.

Compa Xisco - "La Recaptura (Chapo Guzmán)"

En otro terreno está DEL Records, en cuyo canal de YouTube se encuentran videos del grupo Los Plebes del Rancho de Ariel Camacho, quien muriera en enero del 2015 en un accidente automovilístico. Esta situación obligó a la disquera a buscar otra voz para el grupo, la cual encontró en José Manuel López Castro, un aficionado de 18 años que subía videos a Instagram imitando a Camacho y a quien integraron para dar continuidad al proyecto. Esta historia se cuenta debajo de sus videos y vale la pena tomar algunas lineas que describen al grupo: 

Los miembros de la banda vienen de un México de sol, de desierto, de la sierra. Llegan con la música de su tierra en su máxima y más auténtica expresión—una gran agrupación cargada con todo el misterio campirano y el talento desenfrenado de su Sinaloa.

DEL Negociante, de Los Plebes del Rancho

LA PERSECUCIÓN Y LA CREATIVIDAD 

La persecución que el gobierno de Sinaloa emprendió en 2011 contra cantantes relacionados con narcotraficantes o las mismas drogas, consiguió que la fuente de reproducción de narcocorridos migrará a Internet, donde ahora las reproducciones se contabilizan en millones. Precisamente las mismas disqueras que graban y distribuyen han buscado diferentes canales para promover el género, y desde luego han tenido estrategias más eficientes que los que desean aislarlos en México. Por lo pronto, el Movimiento Alterado echó a andar toda una maquinaria virtual difundiendo su música en páginas y canales de servicios para video, misma acción tomada por artistas de su catálogo. Por lo menos en el lado mexicano, las “canciones enfermas” no saltan a primera vista, pero ahí están, y su consumo ha dejado en claro que se trata de una industria muy bien organizada que no solo le conviene al ambiente artístico interno, sino a los propios narcotraficantes que ven en la misma y su contexto un beneficio del que han sacado provecho como veremos más adelante.

komander

En 2015, más de 100 policías de Aguascalientes participaron en un operativo en la frontera, por la presentación de Alfredo Ríos, El Komander, en Loreto, Zacatecas

Las letras que estéticamente expresan la violencia se apoyan en una mercadotecnia que va más allá de la distribución virtual. También están donde los bailes, que más que un estilo de mover el cuerpo, son representación teatral de los signos que el imaginario colectivo adopta con fuerza, ya sea en gestos y señas simulando el disparo de pistolas, o también cargar bazookas, hacer degollamientos  y apuntar con el dedo índice amenazante; todo esto mientras se bebe alguna bebida embriagante. En el mismo nivel, está la forma de caminar con pasos fuertes y movimientos agresivos bien marcados. Podemos decir que más que la música, se trata de vociferar la letra como si el capo del otro bando estuviera al frente. Bueno, al menos eso es en todos los conciertos de música popular a los que he asistido, pero sí entra en la línea de “sentimos y nos identificamos con lo que oímos”.

PARA LEER MÁS

  • Lee la segunda parte de “Los juglares del reino, o la apología del delito” dando click aquí

Verónica Orihuela

Amante del sonido y del rock & roll, los libros, las series, los podcast de terror y la chela artesanal. Se está iniciando en el vegetarianismo, la meditación y anexas.

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