Los siete años de abundancia

Los siete años de abundancia de Etgar Keret está recién salidito del horno, este libro es el primer trabajo de crónicas que tiene. Un libro lleno de verdades incómodas.

Israel parece estar lejísimos durante la lectura, específicamente hablando Tel–Aviv, un lugar tan viejo en el tiempo que hasta el hebreo suena modernista. Los siete años de abundancia, como su nombre lo dice, está separado en 7 capítulos (y/o años), que nos describen una realidad paradójica, violenta, cursi y genial.

Lo magia que hay en los libros de crónicas extranjeras nace en la fuerte capacidad empática que logra en el lector, donde quiera que éste haya nacido. Los siete años de abundancia pueden desgarrar la realidad mexicana si el lector descifra lo que hay entre líneas. “Nosotros también somos como nos conocimos. Nuestra vida es una cosa, y tú siempre la reinventas para que sea una cosa más interesante. Eso es lo que hacen los escritores, ¿No?” (Año 6, Amor al primer Whiskey)

Para los que piensan que Los siete años de abundancia son crónicas periodísticas de cómo el judaísmo se vive en el siglo XXI, felizmente podrá ir a Wikipedia a revisar dos o tres parrafitos y sanear su inquietud. En este libro nos podemos encontrar con EuroDisney, Hospitales, ataques terroristas, una noche en un museo, gatos gordos, dedicatorias de libros y hasta cómo hacer una guerra.

Puede que para algún lector, el estilo literario del libro no sea de la forma que Keret nos tiene acostumbrados y llegue a decepcionarlo. Las crónicas de Los siete años de abundancia son muy personales; sin embargo, no dejan de relatar  miedos y virtudes del humano. No importa que unos sean de Israel, México o Ciudad Gótica, todos compartimos los mismos miedos y las misma alegrías. Keret sabe vivir, veamos cómo lo hace.

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