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No estaba tan vacío

LA HABITACIÓN DEL SUICIDA | Alex Sánchez

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Siempre he creído que la literatura va más allá de la ficción, te dice algo sobre nosotros, los otros y el mundo; reconfigura imágenes prestablecidas y reduce el riesgo de vivir y saber una sola historia.

Para mí, la literatura da una respuesta a los problemas del hombre; si bien no es algo concreto, ayuda a dilucidar y explicar diversas situaciones, así los poemas y ensayos de Derek Walcott son un intento de definir la identidad caribeña, que se ha considerado como pedazos, y a veces despojos, del continente y de las grandes metrópolis. O bien el intento de Carlos Monsiváis por explicar el cambio cultural y social en la ciudad queda documentado en sus crónicas, artículos y demás escritos.

Cada libro, cuento, poema da una pista y nos brinda un detalle sobre nosotros y también sobre los otros. Son justamente esos detalles los que me motivan a escribir esta columna.

El nombre de este espacio hace referencia al título de un poema de la escritora polaca Wislawa Szymborska. El cual, en mi opinión sintetiza mi propósito, ya que en esa habitación donde alguien se suicidó, uno accede a la otredad, al espacio privado al que no siempre se puede ingresar. Ahí encontramos a la otra persona, ahí encontramos sus secretos.

En ese poema, y en general en su obra, se habla del tiempo, la memoria, las emociones y los detalles, así una habitación que se creía vacía, comienza a tener sillas, libros y una carta en blanco. La muerte, de la cual no nos brinda información, se llena de significado por los objetos y los detalles de ese cuarto.

A propósito de la obra de Szymborska, el también poeta polaco Czeslaw Milosz describe que el “nosotros” poético se convierte en la gente que vive en este planeta, compartiendo una sola conciencia. Así el nosotros se convierte en un diagnóstico para intentar decir quiénes somos, en qué creemos y qué pensamos.

Si un pequeño poema nos dice eso, entonces la literatura, como la habitación del suicida, no estaba tan vacía.

Alex Sánchez

Apasionado de los libros, negador de la realidad, viajero sin rumbo, periodista en formación.

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