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Paz y Garro: una historia sin final feliz

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Elena Garro, Octavio Paz & friends

Hay un mito alrededor del matrimonio de Octavio Paz y Elena Garro que recrea la tradición patriarcal contra la sumisión de la mujer, la fuerza contra la debilidad, la vida pública contra la vida doméstica, el recuerdo contra el olvido. En otras palabras, Paz contra Garro.

El matrimonio entre ellos es descrito por Elena Garro, en su libro Memorias de España (1992), como una serie de frustraciones, como “un internado de reglas estrictas y regaños cotidianos.”. En ese mismo libro, Garro cuenta que se casó con Paz por un engaño de él y sus amigos, quienes la desviaron al juzgado cuando ella tenía un examen de latín al que ya no pudo regresar, así como nunca volvió su ímpetu artístico y su vida estudiantil. A partir de ese momento, Garro viviría contra la obra de Octavio Paz. Él se volvió su enemigo eterno al cual todas sus acciones se dirigían.

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El amor no duró mucho entre Paz y Garro.

Paz y Garro comenzaron a salir en 1935. Dos años después se casaron y viajaron juntos a Valencia para el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. La escritora de La culpa es de los tlaxcaltecas se arrepintió de nunca haber aprendido a decir “no”, como le exigía Paz, pues de haberlo hecho nunca se hubiera casado con él.

Tenía mucha razón y si lo hubiera aprendido a tiempo no hubiera dicho “sí” aquella mañana de 1937, en la que yo debía examinarme de latín y en la que se atravesaron entre el examen y yo, Paz y sus amigos, cuenta la Garro en sus memorias.

La escritora critica su matrimonio con Paz porque nunca la dejó volver a la universidad y porque no tenía libertad creativa para escribir ante el riesgo de opacarlo. En sus memorias, Garro afirma que se dedicó al periodismo porque Paz ganaba muy poco dinero y porque eso no opacaba a nadie. Más adelante agrega: “me dediqué a callar porque había que callar”. Su actitud contestataria al poder y al sistema patriarcal e intelectual ocasionó que muchos intelectuales y personajes comparecieran a Paz por su matrimonio. Para la escritora Patricia Rosas Lopategui, autora de El asesinato de Elena Garro, ella es una feminista que vivió la opresión no solo de Octavio Paz, sino de una camarilla intelectual a la que solo pertenecía como la esposa o la ex esposa de alguien.

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Si en esta época es difícil ser mujer, imaginen serlo hace 50 años en un círculo de intelectuales. 

Esa relación tumultuosa entre ambos, llena de conflictos y frustraciones, representaría una nueva contradicción en la obra creativa de Garro. La escritora se quejó de no tener intimidad en sus escritos y de trabajar en un ámbito que no opacara a Paz; sin embargo, fue durante la época que estuvieran casados cuando la escritora realizó su mayor producción literaria.

Su obra se centra principalmente en la dramaturgia, y en ella vemos la marginación de la mujer, la libertad femenina, la libertad política y el conflicto de los distintos roles en la sociedad mexicana. La similitud entre su vida y sus escritos ha llevado a catalogarla como una heroína de su propia obra. Así en Andarse por las ramas se cuenta, durante una comida, los problemas que tiene una pareja hasta llegar a la ruptura, problemas que ella vivió durante su matrimonio.

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Como cualquier relación, la de Octavio Paz y Elena Garro estaba llena de contradicciones. 

La frustración en su vida llevó a Garro a intentar suicidarse dos veces en 1947. Y once años después, el divorcio entre ambos escritores se tornó inevitable, pues a los problemas que ya tenían se sumó el amorío de Elena Garro con el escritor argentino Adolfo Bioy Casares.

Es el único hombre en el mundo del que me he enamorado y creo que eso no me lo perdonó nunca Octavio, expresa Garro en una carta.

Acusada por los intelectuales de traicionar el movimiento estudiantil de 1968 y señalada por el gobierno mexicano como su organizadora, Garro se fue al exilio y con ello quedó rezagada al olvido de las letras mexicanas. Su personalidad contradictoria y su relación con Paz quedan descritas en las palabras de Elena Poniatowska:

Amada y odiada, adulada y repudiada, transita, sola y no pocas veces desorientada por una existencia que no le ha reconocido el derecho a la felicidad.

Elena Garro murió en 1998 de cáncer de pulmón. Su deceso quedó enmarcado como lo que escribiera en Los recuerdos del porvenir:

Aquí estoy, sentada sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra […] estoy y estuve en muchos ojos, yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga [… ] Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme.

Con la finalidad de conmemorar el centenario del natalicio de Garro, durante 2016 se realizarán lecturas dramatizadas, además de mesas de reflexión en la Feria del Libro Teatral. Asimismo, la Compañía Nacional de Teatro está trabajando en un proyecto que incluirá tres obras de Garro: Andarse por las ramas, La señora en su balcón y Un hogar sólido.

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Alex Sánchez

Apasionado de los libros, negador de la realidad, viajero sin rumbo, periodista en formación.

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