skip to Main Content
Menú

Terror mexicano, cómo, cuándo y de qué va

14907866_10154165449422462_63883934_o

Con ustedes (redoble) … ¡Raquel Castro!

Como toda aficionada al terror, no solo el miedo está en las películas o libros. A veces Raquel imagina situaciones o personajes terroríficos, el problema es cuando ella misma termina asustada por culpa de su misma creación.

– ¿Cuál ha sido la vez que más miedo has sentido?

– ¡Ay jijo! Fíjate, yo soy muy colaboradora con el miedo, o sea veo una película de miedo y activamente ayudo a espantarme. De repente voy manejando de noche cuando voy sola y pienso: híjole, sabes qué estaría buenísimo, que de repente una mano huesuda me agarrará el pie que va sobre el acelerador y el freno. Y después de que lo pienso volteo y me da miedo. Esto como preludio para decir que yo me espanto mucho y me gusta pero la vez que debí estar más espantada, la situación fue de tanto estrés que no me dio tiempo de espantarme: una vez en un café nos asaltaron a punta de pistola, o sea yo de repente veo que pasa el dueño del café y un tipo atrás de él encañonando la espalda y yo pensé, a lo mejor debe dinero a Hacienda… Nos quitaron las computadoras y nos fueron a encerrar al baño de hombres. El terror me dio ya que nos dejaron encerrados y se fueron. Creo que me dan más miedo esas historias que yo me invento para aderezarme los viajes largos que cuando realmente estoy en una situación que debería estresarme.

Sobre si ha vivido una experiencia sobrenatural, Raquel confiesa que no, o al menos no que ella sepa. En una ocasión, escuchó unos ruidos en un salón “como si arrastraran bancas”. Claro que salió corriendo pero para su buena suerte, su mamá le dio una explicación lógica: “me dijo que se llaman ecos congelados y que es una cosa física perfectamente explicables pero para mí fue completamente terrorífico. Desde entonces trato de explicarlo todo científicamente.”

La verdadera pregunta y que tal vez todo fanático del terror debería hacerse es: ¿Por qué nos gusta tanto si al final es una sensación fea? ¿O qué a poco nunca han sufrido para dormir después de ver una película de terror?

miedo

Acéptenlo, sentir miedo tiene una parte muy satisfactoria.

– ¿A ti por qué te gusta el miedo?

– Híjole, pues.. yo creo que nací torcida, jajaja. Desde niña me ha gustado esta situación como de que se te encoge el corazón y yo me imagino que uno se vuelve adicto a la adrenalina controlada. Me gusta mucho ver esos escenarios terribles, posibles y de algún modo como que me divierten. El terror te pone en contacto con una parte bien primitiva. Se te erizan los pelitos del cuello que es un remanente ya lejano de cuando éramos bestias peludas, para hacernos más grandotes y amedrentar al atacante. Se te abren las pupilas para ver más en la obscuridad, que ya no vemos nada en la obscuridad pero nuestros ojos no se han enterado. Te late más de prisa el corazón y bombea más sangre para que puedas correr más rápido o brincar más alto o huir en el momento necesario. Las respuestas son completamente físicas, es nuestro cerebro reptiliano el que da las ordenes ahí y a lo mejor es una forma muy masoquista de entrar en contacto con tu lado más primitivo, sin tener que matar a nadie en el congestionamiento de tráfico.

– ¿A lo largo de tu vida cuál ha sido tu relación con el miedo?

– Ha sido muy de amor-odio porque cuando era niña no lo podía controlar. Tenía un libro que se llamaba El inverosímil que eran supuestamente casos reales desde combustiones espontáneas hasta posesión demoniaca, pasando por fantasmas y aliens y entonces de día lo leía incansable y de noche; yo me acuerdo cuando empezaba a oscurecer me empezaba a dar como angustia y a la hora de dormir pensaba: me duermo de cara a la pared para que si llega un extraterrestre por la puerta no lo vea… Pero entonces si el fantasma atraviesa la pared me va a dar un susto. Y tenía que escoger que me daba menos miedo y además dormía en la misma recamara de mi hermano que es tres años más chico, que hablaba dormido y a veces se sentaba con los ojos en blanco y decía:

No ganó el América, No ganó el América, No ganó el América

y a mí me asustaba y ya no podía dormir.

inverosmil-fenmenos-inexplicables-1-638

Eran 309 páginas de destinos misteriosos, crímenes y ataques inexplicables, profecías, combustión humana espontánea, anomalías, coincidencias, incursiones espectrales, cielos inquietos, cosas extrañas de lo alto, objetos voladores no identificados y más, mucho más.

– Ese libro era del Reader’s Digests (revista Selecciones) y además traía unas fotos buenísimas, ahora ya me enteré que todas son truqueadas y que todos mis casos maravillosos están refutadísimos, ¡Se me hacía muy real y lloraba!, con el paso del tiempo he aprendido a controlarlo pero de alguna manera ahora me gusta descontrolarme un poquito y luego me controlo. Me dejo llevar por el horror pero luego prendo la luz. Es un juego medio masoquista ahora que lo pienso y me gusta mucho. Son cosas muy físicas y por ahí va el gusto, en esta época en la que estamos un poquito vicerados y que todo es muy pulcro y que la temperatura es ideal para que uno no tenga ni frío ni calor, te pasas la vida sentado ante la compu. Como que el horror es algo muy físico; la otra opción es salir a hacer triatlones y mejor no…

EL TERROR NACIONAL

Raquel ,además de ser escritora y en el caso de Festín de muertos antologadora, es fanática del terror desde niña, por lo que se le puede ver devorar libros de horror: cuentos, novelas, crónicas. Ve películas de terror cada que tiene oportunidad y en la tele busca más cosas que le puedan sacar un susto. En fin, le gusta espantarse y de eso no hay duda. Además es una geek de esas que puede citarte obras de Amado Nervo pero que se ve que también disfruta de The walking dead con todo y los zombies fresas por lo que nos atrevimos a preguntarle un poco sobre el género y su evolución en México.

– Durante mucho tiempo nos creímos una mentira, que era, que no había literatura fantástica en general ni de horror en México; pero si nos ponemos a ahondar, descubrimos que desde el siglo XIX, te encuentras cosas de Amado Nervo que son de corte fantástico, medio horroroso. Los cuentos de Octavio Paz, escribió bien poquitos cuentos pero son todos medio darks, este del Ramo azul a mí me parece bastante terrorífico. Octavio estaba escribiendo cosas de horror el siglo pasado.

Ahora ha cambiado nuestra forma de mirar el terror mexicano. Ya no necesita tanto tener pretextos, antes era así de: sí, habla de muertos pero en realidad es una metáfora de los cristeros como Pedro Páramo y Juan Rulfo y como que ahora decimos: pues sí habla de muertos, de fantasmas, de vampiros y de zombies y ¿Qué? En ese sentido le ha hecho mucho bien a esta literatura que ya no necesite pretextos para estar ahí ni desde los autores ni de los lectores.

giphy

Santo Vs. la hija de Frankenstein (1972).

En cuanto a temática, un tiempo se pensaba que todo lo que se escribiera en México tenía que estar ambientado en México y en un ambiente rural, ese prejuicio ya se perdió y puedes encontrarte autores mexicanos que escriben como Andrés Acosta con Olfato que ocurre la mitad de la novela en Europa del este y nadie dice: ¡Ay que chafa!” Al contrario, está bien padre y te la crees y se la compras. Es una novela de vampiros escrita en México para adolescentes.. ¡Ándale!, ¿no? En otro momento eso habría causado tantos prejuicios que hubiera estado condenada a que nadie la pelara, y no, creo que en ese sentido tenemos muy buena literatura de miedo, autores que le están explorando por distintos lados, tanto retomando lo clásico como esto de los vampiros y los zombies pero también haciendo cosas más experimentales, buscando otros tipos de horror. Por ejemplo está Ileana Vargas que es una autora muy joven y que ella busca más por el lado freak, su modo de horror se parece al de Emiliano Gonzalez. Son nuevas lineas, nuevas relaciones o nuevos archipiélagos que se van formando de autores que dentro del mar de lo horroroso se forman grupos que tocan ciertos temas o ciertas obsesiones sin importar sus generaciones. El internet ayuda porque las fechas y los tiempos se pierden, lo que importa son otro tipo de afinidades. Hay unos diálogos bien interesantes por ese lado.

the-walking-dead-comics

La serie de Tv The Walking Dead nació de un cómic homónimo publicado en 2003, impreso en blanco y negro.

Probablemente, a pesar del esfuerzo que están haciendo estos autores, ustedes no creerán que la historia de La llorona o el Chupacabras sean igua de terroríficas que Dracula o Frankenstein pero es que de acuerdo con Raquel, el miedo gringo es muy distinto al mexicano por aquéllo de que los #FirstWorldProblems son muy diferentes a los que tenemos aquí en México.

– El mayor miedo del gringo es la pérdida de la comodidad. Por ejemplo, The Walking Dead, los capítulos más apremiantes son: “llevamos 4 días sin bañarnos, no hay agua y encontramos un lugar donde hay agua caliente, ¡WOW!”. Mucho de estas historias es de cómo una persona de clase media, que tiene la vida resuelta, de pronto tiene que convertirse en un zombie killer o en un asesino de vampiros porque pierde todo ese bienestar. La realidad en México es muy distinta, si vas a Iztapalapa a decirles: oigan, llevamos 4 días sin agua, te van a decir:

Eres una principiante, acá llevamos 3 semanas.

Es hasta de risa cuando vemos las preocupaciones de los gringos porque acá son completamente otras y están más cerca del nivel de la subsistencia. Estamos enfrentando como país, situaciones muy gruesas en cuanto a violencia, inseguridad, desgaste del tejido social. Entonces creo que nuestro horror tiene más que ver con cuestionar para dónde se ha ido ese milagro mexicano de los 70, en qué se ha convertido, en cómo podemos seguir siendo humanos en una época que nos parece decir que el único modo de no angustiarnos es darle la espalda a la humanidad.

giphy-2

Resumen de The Walking Dead: personajes de clase media matándose unos a otros por un poco de comodidad.

Pero en un país como México, que cada vez parece estar más sumido en el terror cotidiano, ¿qué nos espanta de verdad?

– Yo creo que de alguna manera el mayor miedo es que el país deje de existir y que no nos demos cuenta que ya el poder, de pronto, fue transferido al narco y que el narco no quiere hacerse cargo. Yo creo que eso es lo que nos va aterrando, cada que se descubre un político corrupto, cada que hay nuevo asesinato de una chava y que descubrimos que no fue un narco, sino un marido celoso o un exnovio ardido. Todo esto nos va mostrando que las instituciones ya no se están dando abasto, yo creo que sí decimos:

Chin, no vaya a ser que ni cuenta nos demos y acabemos en la barbarie total. Todavía dijeras, como quería Kate del Castillo, que el narco se haga cargo y gobierne con amor… pero no, lo más probable es que si se hace cargo, no gobierne con amor y que no le interese mantener el drenaje ni las calles sin baches ni nada.

Yo creo que además es un miedo muy orgánico porque se descompone todo, porque la violencia se va filtrando en cada ranura de lo íntimo, de lo privado, de lo público, de lo institucional, y creo que sí es un terror bien grande que no podemos mirar de frente, que si tratas de mirarlo de frente, es como asomarte a un pozo que te jala y por eso la literatura es tan importante porque nos permite mirarlo por otro lado sin echarnos de cabeza en él.

fosa

¿Cuántas noticias sobre fosas, desparecidos o asesinados han escuchado esta última semana?

¿Nunca se han preguntado por qué, si vivimos rodeados de violencia y la mierda ya nos está llegando al cuello, nos gusta ver descuartizados y muertos en la tele y el cine? Para Raquel Castro, tiene que ver con la impotencia que sentimos al ver noticias, situación que en la ficción podemos controlar.

– Cuando estás leyendo o viendo una película, tú tienes el control, tú decides: es demasiado, cierro el libro o aquí le voy a poner pausa y voy a prender la luz o me voy a reír y hacer un chiste para bajarle a la tensión. Con la literatura, tenemos el poder nosotros y eso es bien reconfortante, tú te puedes dar las dosis del tamaño que las necesites. Puedes cerrar el libro y ponerte a reflexionar, puedes cambiar el final en una fanfic y ese orden que no tiene el caos que es la vida nos causa mucho consuelo y por eso seguimos viendo este tipo de películas y libros. Queremos vivir en un melodrama, pero es reconfortante. Tú ya sabes que viene y uno es tan inteligente como Grissom o como Dr. House. Es un horror controlado, te acercas al apocalipsis pero justo cuando estás a punto de brincar ocurre algo, o brincas y se acaba el mundo, entran los créditos y dices ya, se acabó y en lo que estamos viviendo no vemos cuándo va a llegar el colofón.

Tal vez eso sea lo más aterrador en la realidad, que el miedo no es controlable y que no vemos el final. ¿La buena? Podemos seguir recurriendo a la literatura y a la ficción para jugar a que controlamos nuestros miedos y ponerle pausa cada que queramos.

giphy-3

Lorena Salcedo

Estudió una maestría en comunicación y terminó amando la literatura infantil, y no cualquiera, sino la que está llena de ilustraciones. Es glotona y siempre quiere pizza.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *