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Ser mujer en 2017

Suzanne French, Jane McKeever, and Mary Joan Schmidt holding banners and signs in an ERA march on 05/14/1977

Y sí, la lucha continúa. 

Le preguntamos a nuestras colaboradores qué significaba para ellas ser mujer. El 8 de marzo de 2011 se celebró el centenario del Día Internacional de la Mujer, en conmemoración a la lucha de miles por la igualdad, el salario justo y el derecho al voto. Más de 100 años después, falta mucho por hacer.

Crecí en una casa en la que solo éramos dos mujeres: mi mamá y yo, y creo firmemente que eso me hizo fuerte, independiente y en general ha definido quien soy. Mi papá siempre estuvo al pendiente pero en la casa solo estábamos mi mamá y yo así que si se apagaba el calentador, dejaba de funcionar la bomba, se rompía una tubería, salía un bicho o había que cargar algo muy pesado, nos la teníamos que ingeniar. Para mí nunca hubo un “hombre de la casa”, siempre fuimos dos mujeres. A eso hay que sumar que mi papá no era el tipo de papá que creyera que tenía una hija delicada y tierna, al contrario, era de esos que te trepaba al caballo y no te daba ni chance de llorar, que te aventaba del tobogán y se echaba después, no te preguntaba si tenías miedo ni te daba tiempo de dudar, solo te ponía a patinar en hielo o a andar en bici sin llantitas. Así que en toda mi infancia jamas pensé que un niño podía hacer las cosas mejor que yo o que tenía más derecho a X o Y cosa. El problema fue que en la adolescencia a uno se le llena la cabeza de dudas y los que están a tu alrededor no dejan de juzgarte por tu ropa, por tu cuerpo y por no comportarte como una dama… Algo que nunca me enseñaron.
En fin que ahora cada que camino en la calle frente a un grupo de hombres, cruzo los brazos y trato de cerrar mi suéter para que no se me vean las chichis, muchas veces me siento en desventaja ante un hombre y a veces siento que “soy poco femenina”. Supongo que no hay una forma de ser mujer y sin embargo todos los días me convenzo de que debo ser una mujer fuerte a la que no la frene el miedo y que el mundo no pueda detener.

– Lorena Salcedo, Directora de Comunicación en Libertimento.

 

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Mujeres en lucha por el voto. 

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, y para mí empezó con un mensaje felicitándome por ser una dadora de amor y de vida. Aprecio el mensaje, y aprecio a la persona que tuvo la cortesía de pensar en mí esta mañana y enviármelo, pero ser una dadora de amor y de vida no es precisamente la razón por la que quisiera ser felicitada.
¿Qué significa para mí ser mujer? Esa es la cuestión. Ser mujer es increíblemente difícil, aun si dentro de mi propia vida, y dentro de mi propio cuerpo, la cosa no parezca tan complicada. Absolutamente todas las mujeres en absolutamente todos los países estamos sujetas a condiciones inferiores a las del hombre, independientemente de cuál sea nuestra raza, nuestra orientación sexual, o incluso nuestra posición de poder. Dentro de mi cuerpo y dentro de mi vida la cosa es relativamente sencilla: soy una mujer blanca, tengo un ingreso fijo, tengo una familia que afortunadamente no me presiona para ser o hacer algo que no quiero para mi vida. Aun más que muchas mujeres, yo soy privilegiada.
Definir qué significa ser mujer es muy complicado porque una sencillamente lo es. Ser mujer es ser una serie de contradicciones –es al mismo tiempo ser exitosa pero no tanto, tener poder pero no tanto, no ser presionada para ser alguien que no soy pero al mismo tiempo sí serlo–. Cada día tenemos que balancear estos aspectos positivos y negativos y tratar de llegar a la posición en la que queremos estar, siendo las personas que queremos ser. No hay una sola forma de ser mujer: hay mujeres con vagina y sin vagina, con útero y sin útero, hay mujeres que trabajan y otras que no, hay mujeres que se casan y otras que permanecen solteras, hay mujeres con hijos y sin hijos, fértiles y estériles, poderosas y sin voz. Ser mujer, por el momento al menos, parece ser también poder reconocer todas estas contradicciones, y reconocer que hay un largo camino por delante que tan solo un puñado de mujeres valientes y comprometidas han ido construyendo para el resto de nosotras. Y ser mujer actualmente es tratar de igualarles el paso, y trabajar dentro de nuestro privilegio personal para que aquellas de nosotras que no tienen nuestras mismas oportunidades tal vez algún día dejen de vivir entre tantas contradicciones.

– Gabriela Villanueva, Maestra de literatura en el Tecnológico de Monterrey Campus Toluca y colaborado en Libertimento.

 

Ser mujer no tiene que ver con el sexo biológico con el que uno nace. Ser mujer es sentirse mujer. Es sentirse una guerra capaz de soportar insultos, halagos callejeros no deseados, soportar ser menospreciado, que te miren hacia abajo y crear una armadura alrededor con todo eso para demostrarles a todos los demás que nada te tirará ni te impedirá avanzar. Es abrazar lo positivo y lo negativo, tus virtudes y defectos. Es demostrarle a la sociedad día a día que eres más que una flor delicada, es demostrarle a la sociedad día a día que no eres el sexo débil.

–Andrea Villa, comunicóloga y colaboradora en Libertimento.

 

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¿Cuándo va a dejar de ser necesario luchar? 

Ser mujer significa ser el origen de todas las cosas, comprender la geografía de crear vida y crear mundos. Quien piense que ser mujer es ser delicada y frágil no recuerda cómo llegó al mundo. Ser mujer es el arte de hacer que la fortaleza sea poema, no arrebato. Es ser las raíces del árbol más grande y más tupido, es luchar para que la sociedad te reconozca como tal. Ser mujer es una lucha constante pero una lucha que vale la pena.

–Fernanda Estrada, comunicóloga y colaborada en Libertimento.

 

Es mujer la que quiere ser madre y la soltera empedernida; la modelo y la deportista; es mujer aquélla que nace sabiendo que lo es, aunque su cuerpo no cumpla con lo que los libros de texto dictan. Es mujer cualquier mandataria y la que sale a trabajar en las calles de noche. Es mujer la científica y la comerciante; la escritora y la edecán. Todas y cada una debemos tener el derecho de decidir “qué es ser mujer”.

– Claudia Angélica, comunicóloga y colaborada en Libertimento.

Lorena Salcedo

Estudió una maestría en comunicación y terminó amando la literatura infantil, y no cualquiera, sino la que está llena de ilustraciones. Es glotona y siempre quiere pizza.

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