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¿Qué es el síndrome de Peter Pan?

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Imagen tomada de http://haatsu.deviantart.com por Haatsu.

Pasar de la infancia a la adolescencia no es cualquier cosa, ya que implica un duelo. Bueno, en realidad implica varios duelos.

El adolescente requiere elaborar el duelo por el cuerpo infantil perdido, su cuerpo empieza a cambiar y con ello la química corporal también. Este cambio es angustiante; ya que lo que era ya no será. Así también existe el duelo por el rol, ya no se es un niño pero tampoco un adulto, se trata del “cómo comportarse”. Es un periodo de transición difícil, ya que se juega entre la adultez y la infancia tratando de colocarse en una posición deadolescente”.

La palabra adolescencia proviene de la raíz indoeuropea al (nutrir, crecer), de la cual se derivó la voz latina alere (nutrir, alimentar), que a su vez dio lugar a alescere (crecer, aumentar). A partir de alescere, unida al prefijo ad-, se formó el verbo adolescere (crecer, desarrollarse); y, por último, del participio presente de este verbo, adolescens, -entis (el que está creciendo).

 La adolescencia es una procrastinación: postergación de actividades o situaciones que deben atenderse y que se sustituyen por otras situaciones menos importantes o que son mas satisfactorias. Como cuando decides estar en tu cuarto escuchando música y dejar para después, o para nunca, la comida familiar o el pinche trabajo.

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Y ser adolescente también significa estar siempre de jeta.

Es común que la persona que presentan el Síndrome de Peter Pan sólo tenga objetivos a corto plazo y que cambien de metas o de gustos frecuentemente; justo como lo hacen los niños, a quienes les deja de interesar algo o alguien rápidamente. Los niños buscan la satisfacción inmediata y con muy poco esfuerzo, tal y como lo hace Peter Pan en Nunca Jamás. Uno de los problemas más comunes en las personas con el “síndrome de Peter Pan” es que son afectivamente inmaduros; lo que ocasiona mucha insatisfacción para la otra parte de la pareja, ya que en lugar de ser un compañero pasa a ser una carga. En realidad, pasa a ser como un “hijito” de treinta y tantos años: un adolescente que está al cuidado del espos@ y/o novi@.

Podemos referirnos a la adolescencia como el momento en el que la socialización del sujeto se hace bajo el modo sintomático; es decir, una socialización que se queda ahí, como suspendida en el aire. Por eso, quien no supere la adolescencia se quedará perdido en el tiempo, como Peter Pan en Nunca Jamás. Pasar de la infancia a la adolescencia no es cualquier cosa, se trata de perder muchas cosas, aunque perdiendo también se ganan otras. Es por eso que el llamado “síndrome de Peter Pan” –término del psicólogo norteamericano Dan Kiley– tiene que ver con la búsqueda de la eterna juventud y la evasión de las responsabilidades.

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¿Quién tiene tiempo de socializar cuando es mejor pensar en algo encantador? Peter Pan, de Disney (1953).

Hay que tener en cuenta que la resistencia a adquirir responsabilidades de una vida adulta conlleva a varios frenos, tanto en la vida profesional, familiar y/o amorosa. La vida adulta lleva a dejar de hacer cosas “juveniles” como salir de parranda o simplemente hacer lo que uno quiera. La persecución del goce constante en el que hay que elegir entre la fantaseada omnipotencia de la infancia o pasar a otra etapa en la cual tenemos que irnos haciendo responsables de nuestro propio deseo es muy difícil; pues es el comienzo para dejar de ser hijo y convertirse en una figura que de seguridad: en un “Hombre”.

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Erick Yáñez

Comunicólogo y todólogo que todavía se esconde bajo las sábanas, fanático de toda ficción que mind-fuckee. Productor de Psicofonías y editor de Libertimento.

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