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Toño Malpica, un niño de 88 años

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Toño Malpica dijo que Francisco Hinojosa (izquierda) y Mónica Brozon (derecha) han sido sus ídolos y maestros de la literatura infantil y juvenil.

Después de que Libertimeno se dio su buena vuelta por la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y que hayamos visto a nuestro amigo Toño Malpica siendo acreedor del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, no podemos dejar esta entrevista en los escombros, esta fue una plática que tuvimos con él un tiempo después de que ganara el Premio White Revens en 2013 por su novela Por el color del trigo.

Se preguntarán por qué volveríamos a publicar una entrevista de hace dos años. Es sencillo, el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil ha sido entregado a escritores de la talla de Ana Maria Machado e Ivar Da Coll, personalidades prominentes de la LIJ, y Toño es el primer mexicano en obtener este reconocimiento; así que mejor, como dicen los taxistas acá: siéntese, amárrese y cállese porque estamos por largarnos a otro mundo con Toño Malpica.

Para Toño el teatro es una disciplina máxima donde la música, el escenario, la actuación, el baile, la literatura, el público; entre otros elementos, se tienen que llevar a cabo en un lugar determinado. En contra punto, y por su condición de escritor de literatura infantil y juvenil, Toño dice que la escritura no es sintética ni limitante como lo es el teatro; sino todo lo contrario: en la literatura las posibilidades son infinitas a pesar de que sea un acto solitario, ya que nadie te acompaña en su lectura o creación (salvo ciertos casos). El único limitante es la hoja en blanco.

A mí lo que de plano me hizo correr hacia los libros es que tristemente y a la vez gozosamente, la literatura te da un panorama mucho más amplio en cuestión imaginativa; porque en el teatro, bien que mal, si tú estás pensando en que tu obra sea montada no puedes poner de pronto: y entran cuatrocientos dragones, o a lo mejor sí, pero tiene sus cuestiones escénicas. En cambio, si tú pones cuatrocientos dragones en un cuento, nadie se espanta. 

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El Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil es convocado por varias instituciones: Editorial SM, Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

En el 2000 Malpica gana su primer premio de novela en el mundo de la literatura infantil con Las mejores alas. Toño dice que ni siquiera lo ganó, que fue un tercer lugar, pero que aún así, fue el comienzo de una sumersión con el público infantil.

La primera novela infantil que yo hice, la escribí sin ninguna noción… me la aventé, la metí al concurso y gustó… la escribí sin cuestionarme si iba a gustar o no; de hecho, es una novela que empieza difícil: es un niño de la calle que se convierte en ángel, porque al principio de la novela ¡Muere!, pero él no se quiere ir. Entonces el escuincle siendo un ángel se queda en la tierra. Son de esas cosas que uno puede decir ¡Chin!, quién sabe si este tipo de cosas son impactantes para un niño.

Toño confiesa que si Las mejores alas no se hubiera publicado, él se hubiera detenido como escritor. 

–Como yo no sabía nada de literatura infantil contemporánea, para mí era un lugar desconocido… Escribí Las mejores alas sin saber si era para niños. 

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“Mi único talento en la vida ha sido tener el radar prendido y reconocer que, con la lectura, la escritura y las letras para niños y jóvenes, se incrementó esa música del alma”.

Malpica se define como un escritor y no como un hombre de letras o un erudito, para él la literatura sí es un juego, una acrobacia que el escritor, desde la condición irrenunciable de adulto, tiene que evitar aleccionar y agradar a niños y jóvenes mediante sus historias. El ganador de la XVI edición de los Premios de Literatura juvenil Gran Angular por su obra La torre y la Luna, publicado con el título Adonde no conozco nada en 2011, dice que escribir con un lenguaje accesible y sin poses son las claves para la literatura infantil y juvenil.

–La literatura sí es un juego, y yo se los digo a los maestros cuando me invitan a las escuelas… Escribir para niños no es nada más decir “les voy a contar puros chistes y los voy a hacer reír y hablar de cochinadas que les encantan”.

Cuando un escritor se quiere hacer el simpático o quiere agradar al momento de hacer literatura para niños y jóvenes comete un error. El proceso de escritura para este tipo de lectores se tiene que apelar a la mucha soltura, nada de poses, al lenguaje accesible y a las historias poco cotidianas.

–Lo difícil de escribir literatura infantil y juvenil viene cuando uno se tiene que quitar “ataduras”. La literatura infantil es un espacio donde se puede hablar de lo que sea. Siempre y cuando no quieras pasarte de listo… se puede hablar de todo pero con ciertos matices… tú escribe de lo que quieras, como quieras… no hagas lo que yo cuando hice mi primer libro, sino que lee lo que hay de literatura infantil y juvenil contemporánea y después escribe lo que quieras y dáselo a un editor.

Aquí el secreto de Toño para los futuros escritores.

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La obra de Malpica fue elegida por “abordar problemas sociales complejos” y “entrelazar la realidad con la fantasía” de acuerdo al jurado.

A Malpica le molesta la figura del escritor parado en un pedestal, donde el lector no se atreve a cuestionarlo. La maravilla del lector infantil y juvenil es que siempre te hablarán con honestidad y no tendrán miedo de preguntarte nada. 

–No hay lector más honesto que el lector infantil, en todas las escuelas pregunto a quién no le gustó mi libro y sí se levantan dos que tres manos; afortunadamente no todas la manos se levanta –bromea el ganador del premio Barco de Vapor por la novela Diario de guerra del Coronel Mejía en 2007–. Sin embargo, el lector infantil es muy disperso y exigente, todo esto en el buen sentido: si no le prende el libro bye.

A la pregunta por qué escribir, Toño fue muy conciso: yo soy un contador de historias, de eso vivo y eso me sale bien, pero no por ello valgo más. La regla fundamental de un escritor es su honestidad, donde él puede explicar las cosas que los adultos no pueden (o no quieren) entender. El escritor que se dirige a niños y jóvenes debe tener “pies de plomo” para abordar a temas como la sexualidad o la violencia.

–Por mucho que quieras hacerte el niño cuando escribes para ellos, no puedes renunciar a tu condición de adulto. Eso es maravilloso porque finalmente, incluso desde que estás escribiendo, ahí está el adulto, agazapado si tú quieres, pero ahí está escribiendo desde su perspectiva.

Este es Toño Malpica, un contador de historias para niños de entre 8 y 88 años. Si quieres saber más de cómo fue la entrega del Premio Iberoamericano, léanlo por ustedes mismos aquí, y dense cuenta del escritor que es Toño Malpica.

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