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Yo, Robot, Yo temor

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Isaac Asimov retratado por Rowena Morrill.

No hace muchos días el científico británico Stephen Hawking hacía una advertencia, en una entrevista con la BBC, sobre los riesgos de crear una inteligencia artificial avanzada y cómo ésta podía poner en peligro la supervivencia humana.

El problema es el mismo del que habla Isaac Asimov en su libro Yo, Robot, publicado en 1950. Desde hace mucho, Asimov ya mencionaba cómo la inteligencia de las máquinas podría superar a la de los seres humanos e incluso amenazaba que podrían llegar a tomar el control.

En esta misma línea, Hawking agregó que los humanos están limitados por una evolución biológica, por lo que no podrían competir y quedarían suprimidos por los robots, algo parecido a lo que sucede en el último cuento de Yo, Robot, “Un conflicto inevitable”.

Para quien no ha leído el libro, el argumento del cuento que menciono es el mismo que el de la película, Yo, Robot (2004). Las máquinas buscan el control total de la sociedad con el argumento de proteger al hombre, y de esta forma, cumplir con la primera ley: Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

I, Robot - Aquí el Trailer

Hasta ahí  llegan las similitudes entre libro y película, pues el primero se compone de nueve cuentos, en los que aborda los dilemas que generan las tres leyes de la robótica en las máquinas y como la doctora Susan Calvin, la más grande robotpsicóloga de U.S. Robots, los resuelve. Las tres leyes de la robótica son:

1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estar órdenes entrasen en conflicto con la 1era  Ley.

3. Un Robot debe proteger su propia existencia en la medida en que se esta protección no entre en conflicto con la 1era o la 2da Ley.

Por su parte, la cinta se centra en un sólo relato y agrega un poco de los demás cuentos del libro como “Pequeño robot perdido” y mucho de la imaginación de Hollywood, además, hace a una Dra. Calvin mucho más joven y atractiva que a la viejita retirada de 65 años de edad que describe Asimov.

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Dra. Calvin, interpretada por la actriz Bridget Moynahan.

Quizá lo que más se pierde en la cinta es el contraste entre la humanización de las máquinas y la robotización de los humanos, ni el robot modificado Sonny ni el detective Spooner, representan la totalidad del fenómeno que en el libro se manifiesta con la posibilidad de tener a un androide en la presidencia o con los constantes rumores sobre la Dra. Calvin que es un robot, pues es demasiado racional y su afecto se limita a los robots.

Claro que uno de los puntos principales del libro es el que expresa Hawking y es el mismo que plasmaron en el filme, el cual es abordado en otros libros de Asimov e incluso en otras obras de ciencia ficción. Sin embargo, el temor a que las máquinas controlen y superen al ser humano va más allá, pudiendo decir que en realidad el temor es que la creación controle al creador. 

Este mismo tema lo podemos ver en Frankenstein o en el Popol Vuh, en donde el chantaje del monstruo hacia su creador termina por ocasionar todas las peripecias en la vida de éste o donde los dioses vendan los ojos de los hombres porque éstos pueden superarlos en algún momento.

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Alex

Alex Sánchez

Colaborador en Libertimento.

Alex Sánchez

Apasionado de los libros, negador de la realidad, viajero sin rumbo, periodista en formación.

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